Máximo térmico del Paleoceno-Eoceno

La gráfica muestra la evolución del clima durante los últimos sesenta y cinco millones de años. El máximo térmico del Paleoceno-Eoceno está remarcado en rojo y probablemente se encuentra subestimado en un factor de entre 2 y 4 a causa de una vaga estimación en el muestreo de datos.

El Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (MTPE, PETM en inglés), llamado también Máximo Térmico del Eoceno Inicial, o Máximo Térmico del Paleoceno Superior,1 fue un brusco cambio climático que marcó el fin del Paleoceno y el inicio del Eoceno, hace 55,8 millones de años. Se trata de uno de los períodos de cambio climático más significativos de la era Cenozoica, que alteró repentinamente la circulación oceánica y atmosférica, provocando la extinción de multitud de géneros de foraminíferos bentónicos, y causando grandes cambios en los mamíferos terrestres que marcaron la aparición de los linajes actuales.

En apenas 20 000 años, la temperatura media terrestre aumentó en 6 °C, con un correspondiente aumento del nivel del mar, así como un calentamiento de los océanos.2 A pesar de que el calentamiento pudo desencadenarse por multitud de causas, se cree que las principales fueron la fuerte actividad volcánica y la emisión de gas metano que se encontraba almacenado en los clatratos de los sedimentos oceánicos, y que pudieron intensificar el calentamiento al liberar a la atmósfera grandes cantidades de carbono empobrecido en el isótopo carbono-13. Además, las concentraciones atmosféricas de CO2 aumentaron de forma significativa, perturbando su ciclo y causando la elevación de la lisoclina, y una escasez de oxígeno en las profundidades oceánicas que, a la postre, provocó la mayoría de las extinciones marinas.

Escenario[editar]

Nombre[editar]

En un primer momento, y a falta de dataciones precisas, el MTPE se ubicó a finales del Paleoceno,3 denominándose Máximo Térmico del Paleoceno Superior (LPTM en inglés).1 4 5 6 Sin embargo, posteriormente, el nombre que adoptaron la mayoría de los textos fue el de Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno, ya que el límite entre ambas épocas fue definido oficialmente coincidiendo con el instante de mayor aumento de carbono-12, siendo este hecho la causa del suceso climático en cuestión.7 8 No obstante, en otras publicaciones creen más conveniente utilizar el nombre de Máximo Térmico del Eoceno Inicial, ya que las temperaturas máximas absolutas se alcanzan al inicio de este período, con posterioridad a la liberación de carbono-12 a la atmósfera.9 10 11

Escenario temporal[editar]

Teniendo en cuenta las incertidumbres en la datación radiométrica, el máximo térmico del Paleoceno-Eoceno tuvo lugar entre 55,8 y 55,0 millones de años antes de nuestra era.8 12 13 14 15 16 Duró aproximadamente 20 000 años, y vino precedido de un período más amplio de seis millones de años de calentamiento global gradual que se inició a mediados del Paleoceno,17 y llegó a su máxima expresión en el denominado «Óptimo Climático del Eoceno» (varios millones de años después del MTPE). Sin embargo, durante este período, existieron también varios eventos de enfriamiento, como el evento Elmo (en:Eocene Thermal Maximum 2). Durante los primeros 1000 años del MTPE, se estima que fueron liberadas en los océanos y en la atmósfera entre 1500 y 2000 gigatoneladas de carbono (–2 Gt/año), tasa de emisión cuatro veces menor que la emitida en 2005 por la actividad humana (7,8 Gt/año).18

Disposición terrestre[editar]

Durante el Eoceno, la disposición del planeta era significativamente diferente. El istmo de Panamá no ejercía todavía de puente entre América del Norte y América del Sur, permitiendo el tránsito de aguas entre el océano Atlántico y el Pacífico. Por otra parte, el pasaje de Drake se obstruyó, impidiendo el aislamiento térmico de la Antártida. Este hecho, junto con los altos niveles de CO2, indican que no había importantes capas de hielo, por lo que el planeta carecía de hielo, por aquel entonces, casi en su totalidad.17

Evidencias y cronología[editar]

La prueba más sólida para ratificar la existencia del cambio climático es proporcionada por la variación negativa en el registro del carbono-13, el isótopo más común del carbono, con una excursión negativa, súbita y pronunciada de entre –2 ‰ y –3 ‰.13 Esta inyección masiva de carbono empobrecido en carbono-13 implica la liberación de grandes cantidades de carbono-12, como mínimo 6800 gigatoneladas sobre la atmósfera y los océanos durante los 20 000 años que se prolongó.19

La cronología de la disminución relativa de carbono-13 en el MTPE se ha calculado de dos maneras distintas, complementarias entre sí. La más importante de ellas es la ODP Core 690 (realizada en el mar de Weddell), pues el período está casi exclusivamente basado en este registro, aunque inicialmente fue calculado mediante una aproximación tomando en cuenta una tasa constante de sedimentación.20 Más tarde surgió otro modelo distinto, asumiendo que el flujo del helio-3 es constante, pues este isótopo del helio es producido por el Sol constantemente, y no hay razones para creer que se produjeran grandes cambios en las fluctuaciones del viento solar durante aquel breve período.21 Ambos modelos tienen sus carencias, pero coinciden en las cuestiones más importantes. Entre los puntos en los que coinciden, cabe destacar que ambos están de acuerdo en que la liberación del carbono se produjo en dos etapas, cada una con una duración aproximada de 1000 años, separadas por un período de unos 20 000 años. Los modelos divergen, sobre todo, en las estimaciones del tiempo de recuperación, que oscilan entre los 150 000 para el primero,20 y 30 000 años para el segundo modelo.21 Otras teorías sugieren que el calentamiento tuvo lugar 3000 años antes de la liberación del carbono-12, aunque las causas iniciales continúan siendo inciertas.22 Se han realizado estudios en el Pirineo español que confirman el aumento de CO2 durante el MTPE.23

 Gráfico que muestra el registro de temperaturas del fondo oceánico. El máximo térmico del Paleoceno-Eoceno está representado mediante las siglas MTPE.

La temperatura media del planeta aumentó en 6 °C de forma drástica, en un período de apenas 20 000 años. Este cálculo se basa en los valores de magnesio/calcio y en la concentración del isótopo oxígeno-18, que es el recurso más utilizado para calcular temperaturas en el Eoceno, ya que debido al escaso hielo los cálculos ganan en seguridad, al permanecer constante la concentración de oxígeno-18 oceánico.24 Otros análisis, centrados en la composición de la flora, así como de la forma y tamaño de sus hojas, arrojan un resultado similar: aumento de 5 °C, además de revelar que, al inicio del MTPE, las precipitaciones fueron escasas pero que, con el tiempo, fueron aumentando progresivamente.25 Debido al ascenso de las temperaturas, los escasos hielos comenzaron a derretirse, provocando la reducción del albedo, lo que a su vez produjo un ascenso de las temperaturas en un proceso de retroalimentación positiva. Esto causó que el incremento de temperatura fuera mayor en los polos, alcanzando temperaturas medias anuales de entre 10 y 20 °C.26 El calentamiento del agua de la superficie del océano Ártico fue tal, que llegó a albergar formas de vida propias de los trópicos, como los dinoflagelados, alcanzando temperaturas mayores a 22 °C.27

No sólo aumentó la temperatura, sino que también lo hizo la humedad, debido al incremento de la tasa de evaporación, más acusada en los trópicos. Un isótopo del hidrógeno, el deuterio (2H), revela que esta humedad fue transportada hacia los polos, explicando así las intensas lluvias que tuvieron lugar en el océano Ártico.28

Océanos[editar]

Debido al escaso hielo, el nivel del mar ascendió significativamente debido al incremento de la temperatura. Prueba de ello es el desplazamiento de los palinomorfos (partículas del tamaño de un grano de polen) del océano Ártico, que reflejan una disminución de la materia orgánica terrestre en comparación con la materia orgánica marina.27

A comienzos del MTPE, el patrón de la circulación oceánica cambió radicalmente en un período inferior a 5000 años. La dirección de la circulación se revirtió, causando por ejemplo que en el océano Atlántico la corriente del fondo fluyera desde el norte hacia el sur, cuando siempre había ocurrido a la inversa. Estos efectos perduraron, al menos, durante 40 000 años. Este cambio en el flujo de agua caliente a las profundidades oceánicas agravó el calentamiento. La composición química de los océanos también se vio alterada enormemente.29

En varias partes de la mayoría de los océanos, especialmente en el norte del océano Atlántico, la bioturbación (la reexposición de material, generalmente tóxico, que se encuentra almacenado bajo los sedimentos) resultaba casi inexistente. Esto podría deberse al cambio de la circulación oceánica, que causó que el fondo oceánico aumentase su temperatura, y con ello que apenas albergara oxígeno (anoxia). Sin embargo, en algunos lugares de los océanos la bioturbación no cesó.30

Otro efecto del MTPE sobre el medio oceánico fue la elevación del límite de la lisoclina.31 La lisoclina indica la profundidad a la cual se disuelve espontáneamente el carbonato en los océanos. Hoy en día, dicho límite se encuentra a 4 km por debajo de la superficie oceánica, cifra muy similar a la media de profundidad de los océanos. Esta profundidad depende, entre otros factores, de la temperatura y de la cantidad de CO2 disuelto, por lo que ambos factores elevaron la lisoclina cada vez más hacia la superficie oceánica, provocando la disolución de los carbonatos de las aguas profundas.32 Esta acidificación de las aguas profundas se puede observar en los estratos del suelo oceánico (si la bioturbación no ha sido especialmente activa, ya que en ese caso las pruebas se destruirían), pues muestra un cambio bastante acusado, pasando desde carbonatos con un color grisáceo, a carbonatos rojizos y arcillosos, para después volver de nuevo a los grisáceos.33 Estas evidencias se muestran mucho más claras en el norte del océano Atlántico que en cualquier otro, de lo que se deduce que la acidificación fue mucho más acusada allí. En algunas zonas del sureste del Atlántico, la lisoclina llegó a elevarse 2 km en tan sólo unos miles de años.30

Flora y fauna[editar]

Vista al microscopio del foraminífero bentónico Ammonia tepida. Este grupo de organismos fue perjudicado durante el máximo térmico del Paleoceno-Eoceno.

El MTPE produjo la extinción del 35-50 % de los foraminíferos bentónicos en un lapso de 1000 años, porcentaje más elevado que en la extinción masiva del Cretácico-Terciario acontecida unos 10 millones de años antes. En contraposición, los foraminíferos planctónicos se diversificaron, y los dinoflagelados y mamíferos prosperaron. También cabe destacar el auge de las bacterias.22

Es difícil dar una explicación de las extinciones de los organismos del fondo marino, ya que muchas de ellas fueron solamente regionales, afectando principalmente a aquellos distribuidos al norte del océano Atlántico. Esto significa que, al contrario que la temperatura, no se pueden formular hipótesis generales de la reducción del oxígeno, o de la corrosividad del carbono debido a los carbonatos insaturados de las profundidades oceánicas. El único factor global es el aumento de la temperatura, y parece que toda la culpa recae sobre este elemento. Las extinciones regionales del Atlántico norte son atribuidas, en general, al alto nivel de anoxia en las profundidades de sus aguas.19 34

El incremento de los niveles de CO2 produjo una acidificación de las aguas superficiales, lo que resultó extremadamente nocivo para los corales.35 Se ha demostrado experimentalmente que también resulta muy perjudicial para el plancton calcáreo.36 Sin embargo, los ácidos usados en el laboratorio para simular el aumento natural de la acidez que resultarían del aumento de las concentraciones de CO2 podrían haber arrojado resultados engañosos. Prueba de ello son los cocolitóforos (al menos Emiliania huxleyi), los cuales se volvieron más abundantes en aguas acidificadas.37 Curiosamente, al nanoplancton calcáreo no se le atribuye ningún cambio en su distribución por la acidificación durante el MTPE, como sí ocurrió con los cocolitóforos.37 La acidificación, en cambio, dio lugar a un importante aumento de algas calcificadas,38 y también, aunque en menor medida, de foraminíferos calcáreos.39

El aumento de los mamíferos es otro aspecto interesante. No se han hallado pruebas de ningún aumento en la tasa de extinción entre los organismos terrestres. Muchos de los principales órdenes de mamíferos, incluyendo los artiodáctilos, los caballos y los primates, surgieron rápidamente y se propagaron por todo el planeta entre 13 000 y 22 000 años después del inicio del MTPE.40 41 Esta diversificación y dispersión de los primates fue un aspecto clave para la evolución humana.

Existen multitud de causas que pudieron provocar o intensificar el MTPE, por lo que resulta complicado averiguar claramente cuáles de ellas tuvieron mayor repercusión. Las temperaturas globales aumentaron a un ritmo constante en todo el planeta, provocando una serie de sucesos agravados por mecanismos de retroalimentación positiva. Para poder determinar estos factores, se ha recurrido al balance de masa del isótopo del carbono, pues el carbono puede variar su ciclo en períodos relativamente cortos. La concentración relativa de carbono-13 descendió entre –2 ‰ y –3 ‰, y analizando las reservas de carbono, se puede considerar qué masa de la reserva sería necesaria para producir el efecto. El único supuesto del que se parte es que la masa de carbono contenida tanto en la atmósfera como en los océanos durante el Paleógeno era la misma que la actual, algo que resulta verdaderamente difícil de confirmar.

Para que se produjera dicha perturbación en la concentración de carbono-13, según esta teoría los volcanes deberían haber expulsado cerca de 1500 gigatoneladas de carbono durante los dos períodos de 1000 años. Para una visión más comprensible de esta cifra: se trata de una tasa 200 veces superior a la del resto del Paleógeno, aunque dicha suma es improbable, pues no se han encontrado indicios de una actividad volcánica de tal magnitud en toda la historia de la Tierra. Sin embargo, cerca de un millón de años antes del MTPE, una importante actividad volcánica comenzó a asolar el este de Groenlandia, aunque por sí sola no puede explicar la rapidez con la que tuvo lugar el calentamiento. Incluso en el caso de que las 1500 gigatoneladas hubiesen sido expulsadas repentinamente de una sola vez, se necesitarían otros factores que hubiesen dado lugar a mecanismos de retroalimentación positiva para producir la alteración que se ha observado en el isótopo del carbono.

Por otra parte, se ha sugerido que los aumentos repentinos de la actividad volcánica estuvieron asociados a la actividad del rift continental oceánico, que expulsó magma caliente sobre los sedimentos ricos en carbono, lo que hubiera desencadenado la liberación del metano.42 Otras fases mucho más tardías de la actividad volcánica habrían causado la expulsión de mayor cantidad de gas metano, provocando otros períodos de calentamiento global durante el Eoceno, como el ETM2 (siglas inglesas de Máximo térmico del Eoceno 2, comúnmente evento Elmo).19

Liberación de gas metano[editar]

Clatratos de metano en plena combustión. En ella se produce agua y dióxido de carbono en abundantes cantidades, siendo con toda probabilidad una de las causas principales del MTPE.

Ninguna de las teorías permite explicar, por sí sola, la excursión del isótopo carbono-13 y el calentamiento que tuvo lugar durante el MTPE. El mecanismo de retroalimentación positiva que pudo amplificar más la perturbación inicial fueron los clatratos, según la llamada hipótesis del fusil de clatratos. El metano, que se acumula de forma continua en los sedimentos de los fondos oceánicos debido a la descomposición orgánica, es estable en el agua a cierta presión y temperatura, formando cúmulos en estado sólido. A medida que la temperatura se incrementa, la presión que se ejerce decae, la configuración deja de ser estable, y los clatratos se disocian, causando la liberación del gas metano a la atmósfera. Dado que los clatratos en sí mismos poseen un –60 ‰ en la concentración de carbono-13 con respecto a la atmósfera, pequeñas cantidades de estos materiales podrían producir grandes variaciones relativas de carbono-13. Además, el metano es un potente gas invernadero, unas ocho veces más eficaz que el dióxido de carbono, por lo que, al ser expulsado hacia la atmósfera, pudo causar un gran calentamiento global que, a su vez, calentara los océanos y diera lugar a más emisiones de metano, desestabilizando el sistema. Se ha calculado que el océano habría tardado unos 2300 años en alcanzar la temperatura que permitiera disociar los clatratos de su fondo, aunque este cálculo está basado en una serie de supuestos.43

Para que esta hipótesis sea válida, los océanos deberían mostrar signos de calentamiento antes de la excursión del isótopo del carbono, pues el metano tarda un tiempo hasta que logra incorporarse a la atmósfera. Hasta hace relativamente poco tiempo, las pruebas mostraban que ambos picos eran simultáneos, restando apoyo a la teoría. Sin embargo, estudios recientes han logrado detectar un breve lapso de tiempo entre el calentamiento inicial y la disminución relativa de carbono-13.44 Algunos paleotermómetros, como el TEX86, también coinciden en que el calentamiento sucedió unos 3000 años antes de la disminución relativa del isótopo del carbono.22 Sin embargo, el agua oceánica más profunda no parece evidenciar este intervalo de tiempo.

Los análisis de estos registros revelan otro hecho interesante: los foraminíferos planctónicos grabaron pequeños cambios en los valores de los isótopos antes que los foraminíferos bentónicos, que habitan en los sedimentos de los océanos. Los caparazones de estos organismos recogen estas variaciones al oxidarse, por lo que una liberación gradual de gas metano en el fondo oceánico tendría que haber oxidado primero los caparazones de los foraminíferos bentónicos. El hecho de que los foraminíferos planctónicos fueran los primeros en mostrar estos signos de oxidación se debe a que el metano fue liberado tan rápidamente que su oxidación agotó todo el oxígeno del fondo oceánico, permitiendo que, después de esto, el metano alcanzase la atmósfera sin oxidarse, donde reaccionaría con el oxígeno atmosférico. De este análisis se deduce que el proceso de liberación del metano duró aproximadamente 10 000 años.44

Impacto de cometa[editar]

Las variaciones orbitales muestran la relación entre la excentricidad orbital (azul) y las temperaturas (negro). Una teoría propone esta relación como una de las causantes del MTPE.

Otra teoría afirma que un cometa rico en carbono-12 impactó sobre la superficie terrestre e inició el calentamiento global.45 Incluso suponiendo que el tamaño del cometa se encontrara en el límite para que la catástrofe no dejara huella sobre el planeta (según la teoría unos 10 km), y que después del suceso se produjeran procesos de retroalimentación, todavía serían necesarias 100 gigatoneladas de carbono extra que tendrían que provenir de actividades terrestres. Sin embargo, esta teoría todavía posee algunas cuestiones sin resolver y no explica al detalle todo lo acontecido. Según la teoría, el cometa habría causado la formación de una capa arcillosa de 9 metros de espesor tremendamente magnetizada, pero otras fuentes creen que esta capa se formó a un ritmo demasiado lento como para que fuera consecuencia del impacto, atribuyendo su creación a las bacterias, que prosperaron durante el calentamiento.22 Por otra parte, la anomalía del iridio (indicador fiable de impactos sobre el planeta) que se ha observado en España es demasiado reducida como para confirmar el impacto del cometa.46

Ciclos orbitales[editar]

Debido a la existencia de otros cambios climáticos de escala global, como el ETM2 (evento Elmo), se ha formulado la hipótesis de que estos cambios se repiten de forma regular, y que son consecuencia de las variaciones orbitales en la excentricidad de la órbita terrestre. La proximidad al Sol hizo que la radiación solar aumentase, y con ello la temperatura, traspasando así el umbral para dar rienda suelta a los diversos procesos de retroalimentación positiva.15

Quema de turba[editar]

Se llegó a postular una teoría que afirmaba que el MTPE fue provocado por la combustión de grandes cantidades de turba, un material orgánico rico en carbono. Sin embargo, para producir la disminución relativa de carbono-13 que tuvo lugar, sería necesario que se quemara el 90 % de la biomasa terrestre de aquel entonces. Dado que durante el MTPE las plantas crecieron desenfrenadamente, esta teoría ha quedado refutada.47

Período de recuperación[editar]

El registro del isótopo carbono-13 muestra un tiempo de recuperación de entre 30 00021 y 150 000 años,20 un período relativamente corto si lo comparamos con la permanencia del carbono en la atmósfera actual (entre 100 000 y 200 000 años). Cualquier explicación satisfactoria de este rápido tiempo de recuperación debe incluir un efectivo mecanismo de retroalimentación.48

El modo más probable de recuperación vendría dado por un incremento en la productividad biológica, transportando rápidamente el carbono hacia el fondo oceánico. Esto contaría con la ayuda de las altas temperaturas globales y con los altos niveles de CO2, así como con un incremento de los suministros de nutrientes (las altas temperaturas y las elevadas precipitaciones causarían una gran erosión continental, y la actividad volcánica pudo haber proporcionado más nutrientes). Una prueba del aumento de la productividad biológica podría ser el bario,48 sin embargo, el aumento de este elemento podría también deberse a la liberación del bario disuelto junto con el metano del fondo oceánico.49 Además, la diversificación evidencia que la productividad aumentó sobre todo en las zonas costeras, donde la flora marina permaneció caliente y fértil, contrarrestando la reducción de la productividad en los fondos oceánicos.39

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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  36. Volver arriba Riebesell, U.; Zondervan, I.; Rost, B.; Tortell, P. D.; Zeebe, R. E.; Morel, F. M. M. (2000). «Reduced calcification of marine plankton in response to increased atmospheric CO2». Nature 407 (6802). pp. 364-367.
  37. Saltar a:a b Iglesias-Rodriguez, M. Debora; Paul R. Halloran; Rosalind E. M. Rickaby; Ian R. Hall; Elena Colmenero-Hidalgo; John R. Gittins; Darryl R. H. Green; Toby Tyrrell; Samantha J. Gibbs; Peter von Dassow; Eric Rehm; E. Virginia Armbrust; Karin P. Boessenkool (2008). «Phytoplankton Calcification in a High-CO2 World». Science 320 (5874). pp. 336-340.
  38. Volver arriba Bralower, T. J. (2002). «Evidence of surface water oligotrophy during the Paleocene-Eocene thermal maximum: Nannofossil assemblage data from Ocean Drilling Program Site 690, Maud Rise, Weddell Sea». Paleoceanography 17 (2). p. 1023. Archivado desde el original el 26 de noviembre de 2015.
  39. Saltar a:a b Kelly, D. C.; Bralower, T. J.; Zachos, J. C. (1998). «Evolutionary consequences of the latest Paleocene thermal maximum for tropical planktonic foraminifera». Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology141 (1). pp. 139-161.
  40. Volver arriba Gingerich, P. D. (2003). «Mammalian responses to climate change at the Paleocene-Eocene boundary: Polecat Bench record in the northern Bighorn Basin, Wyoming». Causes and Consequences of Globally Warm Climates in the Early Paleogene 369. p. 463.
  41. Volver arriba Vieites, David R.; Mi-Sook Min; David B. Wake (2007). «Rapid diversification and dispersal during periods of global warming by plethodontid salamanders». Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America 104 (50). pp. 19903-19907.
  42. Volver arriba Storey, M.; Duncan, R. A.; Swisher III, C. C. (2007). «Paleocene-Eocene Thermal Maximum and the Opening of the Northeast Atlantic». Science 316 (5824). p. 587.
  43. Volver arriba Katz, M. E.; Cramer, B. S.; Mountain, G. S.; Katz, S.; Miller, K. G. (2001). «Uncorking the bottle: What triggered the Paleocene/Eocene thermal maximum methane release». Paleoceanography 16 (6). p. 667.
  44. Saltar a:a b Thomas, D. J.; Zachos, J. C.; Bralower, T. J.; Thomas, E.; Bohaty, S. (2002). «Warming the fuel for the fire: Evidence for the thermal dissociation of methane hydrate during the Paleocene-Eocene thermal maximum». Geology 30 (12). pp. 1067-1070.
  45. Volver arriba Kent, D. V.; Cramer, B. S.; Lanci, L.; Wang, D.; Wright, J. D.; Van Der Voo, R. (2003). «A case for a comet impact trigger for the Paleocene/Eocene thermal maximum and carbon isotope excursion». Earth and Planetary Science Letters 211 (1-2). pp. 13-26.
  46. Volver arriba Schmitz, B. et al. (2004). «Basaltic explosive volcanism, but no comet impact, at the Paleocene Eocene boundary: high-resolution chemical and isotopic records from Egypt, Spain and Denmark». Earth and Planetary Science Letters 225 (1-2): 1-17. doi:10.1016/j.epsl.2004.06.017.
  47. Volver arriba Moore, Eric A.; Kurtz, Andrew C. (2008). «Black carbon in Paleocene–Eocene boundary sediments: A test of biomass combustion as the PETM trigger». Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology 267 (1-2). doi:10.1016/j.palaeo.2008.06.010. pp. 147-152.
  48. Saltar a:a b Bains, S.; Norris, R. D.; Corfield, R. M.; Faul, K. L. (2000). «Termination of global warmth at the Palaeocene/Eocene boundary through productivity feedback». Nature 407 (6801). pp. 171-174. Archivado desde el original el 26 de noviembre de 2015.
  49. Volver arriba Dickens G. R., Fewless T., Thomas E., Bralower T. J. (2003). «Excess barite accumulation during the Paleocene-Eocene thermal Maximum: Massive input of dissolved barium from seafloor gas hydrate reservoirs». The Geological Society of America 369 (0). pp. 11-23.

Enlaces externos[editar]

En español[editar]

En inglés[editar]

La Formación Jaizkibel y sus singulares geoformas “de Möbius”

El monte Jaizkibel se alza sobre las ciudades de Fuenterrabía, Irún, Pasajes, Rentería y Lezo (Guipúzcoa, País Vasco). Posee unos afloramientos rocosos –áreas en las que el terreno está formado por capas de rocas sin vegetación– en su parte más oriental, zona conocida como Formación Jaizkibel (edad Eoceno).

En la serie de artículos [1] a [3], el equipo de Carlos Galán del Laboratorio de Bioespeleología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi estudia ciertas geoformas situadas sobre un conjunto de escarpes de arenisca en la Formación Jaizkibel. Esas geoformas incluyen –según se enumera en [3]– boxworks, cintas perforadas, bandas de Moebius, formas residuales de disolución, estructuras de corriente, nódulos, láminas e inclusiones ferruginosas, figuras de intercepción y anillos de Liesegang.

Aunque mis conocimientos de geología son nulos, cuando un compañero geólogo me comentó la inclusión de bandas de Moebius en la descripción de la Formación Jaizkibel, me animé a buscar estas superficies en los artículos de Carlos Galán y su equipo.

En [2], los autores describen las geoformas que denominan ‘bandas de Moebius’ del siguiente modo:

La formación de patrones en forma de cintas o bandas adquiere su más extravagante expresión en las geoformas que hemos denominado informalmente “bandas de Moebius”. Estas se encuentran en paredes de abrigos y cuevas en avanzado estado de arenización. Forman bandas delgadas que destacan de la roca en relieve positivo con un perfil en T: el trazo superior de la T forma una banda separada paralela a la superficie de la pared y el trazo vertical sirve de unión entre la banda y la pared de roca. La banda en sí está perforada por alveolos, sobre todo en sus bordes externos, que resultan recortados por muescas. Las bandas de este tipo pueden tener desarrollos sinuosos, de varios metros, siguiendo la curvatura de las paredes de las cavidades, por lo que en ocasiones recuerdan el desarrollo sin fin de la figura matemática llamada banda de Moebius. Aunque predominan las bandas verticales o que siguen la línea de mayor pendiente, las hay oblicuas y entrelazadas.

Tras la descripción de estas geoformas, los autores incluyen un párrafo en el que citan algunas características de la banda de Möbius: es una superficie no orientable, sólo posee una cara, tiene un único borde y es una superficie reglada. Explican también como puede construirse pegando dos lados opuestos de una cinta de papel tras un giro de 180 grados; incluso comentan qué sucede si se corta una banda de Möbius longitudinalmente:

Si se corta una cinta de Moebius a lo largo, a diferencia de una cinta normal, no se obtienen dos bandas, sino una banda más larga pero con dos vueltas. Si a ésta banda se la vuelve a cortar a lo largo, se obtienen otras dos bandas entrelazadas pero con vueltas. A medida que se va cortando a lo largo de cada una, se siguen obteniendo más bandas entrelazadas.

Recordemos que la anterior propiedad es solo cierta si se corta la banda de Möbius longitudinalmente por la altura mitad. En la anterior descripción, esa banda más larga obtenida con dos vueltas es (homeomorfa a) un cilindro –lo que llaman una “cinta normal”–, por ello, al volver a cortarlo por la mitad longitudinalmente, se obtienen dos cilindros, pero enlazados. Al repetir la operación se van duplicando los cilindros, que se entrelazan por parejas y entre ellos.

En este párrafo, los autores también comentan que la banda de Möbius ha servido de inspiración en el mundo del arte, nombrando la película argentina Moebiusbasada en el cuento Un metropolitano llamado Moebiusdel astrónomo y escritor Armin Joseph Deutsch.

La descripción de esta serie de propiedades de la banda de Möbius, es un modo de justificar la elección del nombre de estas geoformas, al finalizar esta parte del artículo con esta afirmación:

Aspectos y caracteres paradójicos análogos los presentan las geoformas halladas en Jaizkibel

La metáfora de la banda de Möbius –aunque estas formaciones no lo sean en realidad– es una deliciosa manera de hablar de estas geoformas que, sin lugar a dudas, son bellas, singulares y sorprendentes… como una banda de Möbius.

Más información

[1] Carlos Galán y Marian Nieto, Bandas de Moebius, Boxworks y otras raras Geoformas en arenisca de la Formación Jaizkibel, Sociedad de Ciencias Aranzadi, 2010

[2] Carlos Galán y Marian Nieto, Bandas de Moebius, Boxworks y otras raras Geoformas en arenisca de la Formación Jaizkibel, Boletín Sedeck (Sociedad Española de Espeleología y Ciencias del Karst) 8, 20-41, 2012

[3] Carlos Galán, José Manuel Rivas, Robert Ionescu y Marian Nieto, Disolución intergranular y evolución de cuevas y geoformas: los ejemplos más extravagantes del mundo en erenisca de edad eoceno (Formación Jaizkibel, País Vasco), Sociedad de Ciencias Aranzadi, 2013

[4] Marta Macho Stadler, Las bandas de Möbius de Jaizkibel, ZTFNews.org, 11 marzo 2014

Nota: Muchas gracias a Carlos Galán por permitir utilizar las imágenes incluidas en sus artículos.

Sobre la autora: Marta Macho Stadler es profesora de Topología en el Departamento de Matemáticas de la UPV/EHU, y colaboradora asidua en ZTFNews, el blog de la Facultad de Ciencia y Tecnología de esta universidad.

Descubren en India la planta fosilizada más antigua: 1.600 millones de años

14895114294635Radiografía (con colores falsos) del fósil de alga roja. STEFAN BENGTSONUN

Un fósil (posiblemente un alga roja) muestra que la vida multicelular surgió antes de lo que se creía.
AMADO HERRERO

14/03/2017 19:00Las formas de vida complejas podrían haber existido en el planeta mucho antes de lo que se creía. El hallazgo de fósiles de algas rojas con una antigüedad de 1.600 millones de años, retrasa en 400 millones de años la aparición de organismos multicelulares en el árbol de la evolución. El descubrimiento, realizado por Investigadores del Museo Nacional de Historia de Suecia, se ha publicado este martes en la revista PLOS Biology.

Los dos tipos de fósiles hallados en rocas sedimentarias cerca de la localidad de Chitrakoot (India), suponen las formas de vida compleja más antiguas encontradas hasta el momento. El primero tiene forma de hilo, mientras que el segundo está compuesto por tejidos carnosos. Los especialistas suecos pudieron distinguir, en el interior de este último, estructuras internas y fuentes celulares características de este tipo de algas. Estas fuentes celulares son en realidad haces de filamentos que forman el cuerpo de tejidos carnosos.

Alga roja

La identificación de restos tan antiguos, en los que no existen trazas de ADN, es complicada y rara vez definitiva. “A medida que nos remontamos en el tiempo nos encontramos con mayores diferencias con las especies actuales y se hace más probable tratar con variedades extintas”, aclara Stefan Bengtson, profesor emérito de Paleozoología en el Museo de Historia Natural sueco.

Para una identificación más precisa, analizaron el interior del fósil utilizando microscopia tomográfica de rayos X de fuente sincrotrón, una nueva técnica que permite escanear los fósiles en tres dimensiones. “Las características coinciden con la morfología y la estructura de las algas rojas”, señala el investigador.

Gracias a esta tecnología se han podido observar también cloroplastos, un tipo de estructuras celulares que en los organismos complejos se ocupan de la fotosíntesis, lo que confirma que se trata vida multicelular. Asimismo, se detectaron otros conjuntos distintivos en el centro de las paredes celulares que, de acuerdo con los investigadores, coinciden con las que presentan las algas rojas. El proceso de datación, sin embargo, es mucho más exacto. “Se han utilizado técnicas radiométricas verificadas en varios laboratorios independientes, usando diferentes enfoques para fechar los depósitos de los fósiles, así como las rocas adyacentes”, afirma Bengtson.

Reorganizando el árbol de la evoluciónHace sólo unas semanas, un equipo del University College de Londres (UCL) hizo público el hallazgo en Canadá del fósil del organismo vivo más antiguo que se conoce, con una antigüedad de 3.800 millones de años. Sus descubridores sostienen, además, que formas de vida como la que hallaron en Quebec podrían haber ocupado rocas sedimentarias desde mucho antes incluso, unos 4.280 millones de años. Esto retrasaría cientos de millones de años la aparición de los primeros organismos unicelulares, formados a partir de células carentes de un núcleo (procariotas).

Por otro lado, la aparición de organismos complejos eucariotas, como las algas rojas, se había documentado hace 1.200 millones de años, 400 millones más tarde de lo que sugieren los fósiles hallados en la India. Los organismos multicelulares complejos, no serían comunes en el planeta hasta hace aproximadamente 550 millones de años, en la llamada explosión cámbrica. “Los nuevos hallazgos sugieren que seres multicelulares avanzados aparecieron al menos 1000 millones de años antes de la explosión cámbrica”, señala Bengston.

Los restos hallados en la India estaban incrustados en grupos de cianobacterias fosilizados en roca sedimentaria. Según explica Bengston “estas estructuras con forma de almohada forman las construcciones conocidas como estromatolitos”. Precisamente a este mismo tipo de organismos pertenecen los que, hasta este año, estaban considerados los organismos más antiguos conocidos, hallados en Warrawoona (Australia) y datados hace 3.500 millones de años.

De confirmarse los dos hallazgos, publicados por los investigadores suecos e ingleses, los conocimientos que tenemos sobre las primeras ramas del árbol de la vida podrían necesitar una revisión. “Estos descubrimientos suponen retrasar el reloj en acontecimientos evolutivos capitales”, concluye el investigador.

Fuente: http://www.elmundo.es/ciencia/2017/03/14/58c8249ee2704e82588b46b4.html

ARQUEAS EXTREMÓFILAS Y COLORES DE LA NATURALEZA: RÍO TINTO (Huelva, Andalucía, España.)

Así como en las series previas de fotografías vimos colores abigarrados debidos a la presencia de arqueas halófilas y termófilas, en este caso vemos colores abigarrados producidos por “arqueas acidófilas” ( = “amantes de ambientes ácidos.”) En la cuenca del río Tinto hay yacimientos de minerales sulfurados. Entre esos minerales son muy comunes la pirita (sulfuro de hierro) y la calcopirita (sulfuro de hierro y cobre.) En los procesos naturales de meteorización de esos minerales, juegan un rol fundamental las arqueas extremófilas acidófilas, las que para sus procesos vitales toman energía a partir de los enlaces químicos del azufre. De esa manera, a los iones sulfuro de la pirita y la calcopirita los transforman en ácido sulfúrico, liberándolo al agua ambiente junto con los metales. De ese modo el pH del agua es extremadamente ácido, oscilando entre 1,7 y 2,5. Y el color abigarrado del agua se debe a la rápida oxidación del hierro liberado.

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ARQUEAS EXTREMÓFILAS Y COLORES DE LA NATURALEZA: RÍO TINTO (Huelva, Andalucía, España.) Así como en las series previas de fotografías vimos colores abigarrados debidos a la presencia de arqueas halófilas y termófilas, en este caso vemos colores abigarrados producidos por “arqueas acidófilas” ( = “amantes de ambientes ácidos.”) En la cuenca del río Tinto hay yacimientos de minerales sulfurados. Entre esos minerales son muy comunes la pirita (sulfuro de hierro) y la calcopirita (sulfuro de hierro y cobre.) En los procesos naturales de meteorización de esos minerales, juegan un rol fundamental las arqueas extremófilas acidófilas, las que para sus procesos vitales toman energía a partir de los enlaces químicos del azufre. De esa manera, a los iones sulfuro de la pirita y la calcopirita los transforman en ácido sulfúrico, liberándolo al agua ambiente junto con los metales. De ese modo el pH del agua es extremadamente ácido, oscilando entre 1,7 y 2,5. Y el color abigarrado del agua se debe a la rápida oxidación del hierro liberado.

Fuente: https://www.facebook.com/groups/gemorfolgiaparatodos/?hc_ref=NEWSFEED

Desentierran en Canadá el fósil más antiguo de la Tierra

El hallazgo de bacterias de hace 3.770 millones de años sugiere que la vida pudo surgir de fuentes hidrotermales marinas poco después de la formación del planeta.

Rocas donde aparecieron los fósiles en Quebec (Canadá)
Rocas donde aparecieron los fósiles en Quebec (Canadá) – Dominic Papineau
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Tubos de hematita, los fósiles más antiguos del mundo
Tubos de hematita, los fósiles más antiguos del mundo– Matthew Dodd

La revista «Nature», una de las grandes publicaciones científicas, anunciaba hace unos meses el hallazgo de los fósiles de unos microorganismos de hace 3.700 millones de años preservados en rocas del espectacular paisaje de Isua, en Groenlandia. El descubrimiento anticipaba en 220 millones de años la evidencia de vida más antigua conocida hasta entonces. Pues bien, resulta que hay que dar un paso un poco más atrás. Porque la misma revista da a conocer este miércoles la aparición de otros fósiles de al menos 3.770 millones de años. Estos restos han sido desenterrados por un equipo internacional de científicos en el llamado cinturón Nuvvuagittuq, un fascinante rincón geológico en Quebec (Canadá) que se remonta a los orígenes de la Tierra. El trabajo no solo sugiere que la vida pudo surgir y colonizar el mar pronto tras la formación de nuestro planeta, sino que quizás otros mundos similares al nuestro en el pasado pudieron pasar también por procesos similares.

Filamentos dejados por los fósiles
Filamentos dejados por los fósiles– M. Dodd

Lo que ahora han visto los investigadores son filamentos y tubos diminutos encerrados en capas de cuarzo que, según concluyen, fueron creados por bacterias que vivían en el hierro. Nuvvuagittuq contiene algunas de las rocas sedimentarias más antiguas conocidas en el planeta. Probablemente, formaban parte de un sistema de fumarolas o fuentes hidrotermales en el océano donde abundaba el hierro, un hábitat idóneo para las primeras formas de vida hace entre 3.770 y 4.300 millones de años.

«Nuestro descubrimiento apoya la idea de que la vida emergió de respiraderos hidrotermales en el fondo marino, poco después de la formación de la Tierra. Esta rápida aparición de la vida se ajusta con el reciente descubrimiento de montículos sedimentarios f0rmados por microorganismos de 3.700 millones de años de edad», explica Mateo Dodd, autor del estudio actual e investigador del University College de Londres (UCL), en referencia a los hallazgos de Groenlandia. Antes, los microfósiles más antiguos de los que se tenía constancia fueron encontrados en el oeste de Australia y estaban fechados en 3.460 millones de años, pero algunos científicos creen que podrían ser simplemente rocas.

Para evitar equívocos, el equipo dirigido por el UCL estudió de manera sistemática las formas de los tubos y filamentos, hechos de hematita, una forma de óxido de hierro, encontrados en Canadá. El objetivo era descartar si podrían haber sido creados por los cambios de temperatura y presión en la roca durante el enterramiento de los sedimentos, pero encontraron esa posibilidad improbable.

Al contrario, los investigadores dicen que hay pistas de una actividad biológica, ya que las estructuras se asemejan mucho a las que dejan las bacterias oxidantes de hierro que habitan cerca de otras fuentes hidrotermales en la actualidad. Además, han aparecido junto al grafito y minerales como el carbonato de apatita que se encuentran en la materia biológica, incluidos los huesos y los dientes, y que con frecuencia se asocian con los fósiles. Otras estructuras en los fósiles también sugieren que la hematita se formó cuando las bacterias que oxidan el hierro para obtener energía quedaron fosilizadas en la roca.

Vida en Marte

«Encontramos filamentos y tubos dentro de estructuras de centímetros de ancho llamadas concreciones o nódulos, así como otras estructuras esféricas pequeñas, llamadas rosetas y gránulos, las cuales creemos productos de la putrefacción. Son idénticas a las de las rocas más jóvenes procedentes de Noruega, la zona de los Grandes Lagos de América del Norte y Australia Occidental», explica el también autor del trabajo Dominic Papineau, de la UCL y el Centro de Nanotecnología de Londres. «El hecho de que hayan sido desenterradas de una de las formaciones rocosas más antiguas conocidas sugiere que hemos encontrado evidencia directa de una de las formas de vida más antiguas de la Tierra. Este descubrimiento nos ayuda a reconstruir la historia de nuestro planeta y la notable vida en él, y ayudará a identificar los rastros de vida en otras partes del Universo», señala.

Como añade Dodd, «la vida se desarrolló en la Tierra en un momento en que Marte y nuestro planeta tenían agua líquida en su superficie, lo que plantea preguntas interesantes para la vida extraterrestre. Por lo tanto, esperamos encontrar evidencia de vida pasada en Marte hace 4.000 millones de años, o si no, la Tierra pudo haber sido una excepción especial».

 

Los investigadores confirman la existencia de un “continente perdido” en isla de Mauricio

Los investigadores confirman la existencia de un "continente perdido" en virtud de Mauricio
El autor principal, el profesor Lewis D. Ashwal estudiar un afloramiento de rocas traquita en Mauricio. Estas muestras son cerca de 6 millones de años, pero es sorprendente que contienen granos de circón como los viejos como 3000 millones de años. Crédito: Susan Webb / Universidad de Wits

Los científicos han confirmado la existencia de un “continente perdido” en la isla del Océano Índico de Isla Mauricio que fue dejado en off por la ruptura del supercontinente Gondwana, que comenzó 200 millones de años ago.The pieza de la corteza, la cual fue posteriormente cubiertos por el joven de lava durante las erupciones volcánicas en la isla, parece que hay una pequeña pieza de antiguo continente, que se separó de la isla de Madagascar, cuando África, India, Australia y la Antártida se separaron y formaron el Océano Índico. “Estamos estudiando el proceso de desintegración de los continentes, con el fin de comprender la historia geológica del planeta “, dice ingenios geólogo, profesor Lewis Ashwal, autor principal del artículo” circones arqueanos en rocas de edad Mioceno hotspot oceánica establecer antigua corteza continental por debajo de Mauricio “, publicado en la prestigiosa revista Nature Communications .

Al estudiar el mineral, circón, que se encuentra en rocas arrojadas por la lava durante , Ashwal y sus colegas Michael Wiedenbeck del Centro de Investigación Alemán de Geociencias (GFZ) y Trond Torsvik de la Universidad de Oslo, científico invitado en GFZ, han encontrado que los remanentes de este mineral eran demasiado viejo para pertenecer en la isla de Mauricio.

“La tierra se compone de dos partes – , que son de edad y océanos, que son”. Joven “En los continentes a encontrar rocas que son más de cuatro mil millones de años, pero se encontró nada de eso en los océanos, ya que esto es donde se forman nuevas rocas “, explica Ashwal. “Mauricio es una isla, y no hay rocas mayores de 9 millones de años en la isla. Sin embargo, mediante el estudio de las rocas en la isla, hemos encontrado circones que son tan antiguo como 3 mil millones de años.”

Circones son minerales que se producen principalmente en los granitos de los continentes. Contienen pequeñas cantidades de uranio, torio y plomo, y debido al hecho de que sobrevivan muy bien, que contienen un rico registro de los procesos geológicos y se pueden fechar con extrema precisión.

Los investigadores confirman la existencia de un "continente perdido" en virtud de Mauricio
India topografía del océano que muestra la ubicación de Mauricio como parte de una cadena de volcanes más antiguas progresivamente se extienden desde el actualmente activo hot-spot de la Reunión hacia los 65 millones de años de edad, trampas de Deccan de la India del noroeste. Crédito: Universidad de Wits

“El hecho de que hayamos encontrado circones de esta edad demuestra que no existen materiales de la corteza terrestre mucho más antiguas en virtud de Mauricio que sólo podría haber originado a partir de un continente”, dice Ashwal.

Esta no es la primera vez que circones que son miles de millones de años de antigüedad han sido encontrados en la isla. Un estudio realizado en 2013 ha encontrado rastros de este mineral en la arena de la playa. Sin embargo, este estudio recibió algunas críticas, incluyendo el mineral que podría haber sido cualquiera de soplado por el viento, o transportado en vehículos con neumáticos o los zapatos de los científicos.

“El hecho de que nos encontramos los antiguos circones en el rock (6 millones de años de edad, traquita), corrobora el estudio previo y refuta cualquier sugerencia de, circones onda-transportados o piedra pómez-techo elevado por el viento para explicar los resultados anteriores,” dice Ashwal.

Los investigadores confirman la existencia de un "continente perdido" en virtud de Mauricio
Cristales de tamaño variable de feldespato alcalino como el grande blanca en la parte inferior izquierda se alinean mediante flujo magmático. Un gran cristal de circón aparece como el grano de colores brillantes apenas a la derecha del centro. Crédito: Universidad de Wits

Ashwal sugiere que hay muchas piezas de diversos tamaños de “continente sin descubrir”, colectivamente llamados “Mauritia”, que se distribuyen en el Océano Índico, dejados por la ruptura de Gondwana.

“De acuerdo con los nuevos resultados, esta ruptura no se trataba de una división sencilla del antiguo supercontinente de Gondwana, sino más bien, un astillamiento complejo se llevó a cabo con fragmentos de corteza continental de tamaños variables a la deriva dentro de la cuenca del Océano Índico en evolución “.

gondwanaland

Gondwana es un super-continente que existió hace más de 200 millones de años y contiene rocas de hace 3,6 millones de años, antes de que se divide en lo que ahora son los continentes de África, América del Sur, la Antártida, India y Australia. La escisión se produjo debido al proceso geológico de las placas tectónicas. Este es el proceso en el que el está en movimiento continuo, y se mueve entre 2 cm y 11 cm por año. Continentes montan en las placas que conforman el fondo del océano, lo que hace que el movimiento de los continentes.

Explorar más: las partículas raras dan indicio de la antigua Tierra

Más información: Nature Communications , nature.com/articles/doi:10.1038/NCOMMS14086

Read more at: https://phys.org/news/2017-01-lost-continent-mauritius.html#jCp

El Jardín secreto de Ediacara y el origen de la vida compleja

Por edades, la vida en la Tierra y su origen ha sido un gran fascinación para la humanidad. La ascendencia de la mayoría de los animales se puede remontar de nuevo a hace 541 millones de años – cuando un evento llamado explosión cámbrica abruptamente dio a luz a una miríada de criaturas conocidas en el mar. Era un momento en que los antepasados de los cangrejos, almejas y medusas dominaron los océanos. Poco sabía la gente, hubo un tiempo antes del Cámbrico donde la vida se parecía a nada de lo que existe hoy en día.

En 1946, el gobierno australiano envió un geólogo para inspeccionar las minas abandonadas en las colinas de Ediacara. Este hombre, Reg Sprigg, descubrió una ladera cubierta de trozos de areniscas erosionadas que le parecía muy viejo. Estas piezas fueron muy plana, como si fueran fragmentos de una superficie del fondo marino antiguo.

Entonces se acordó de los fósiles que vio cerca de Adelaida, muy bien conservada en piezas similares de areniscas. A pesar de que los paleontólogos dijeron que la alternancia entre las rocas de piedra arenisca es poco probable que revele cualquier fósil, que quería investigar las piezas en Ediacara de todos modos. Efectivamente, se descubrió entonces un patrón circular en una de las rocas que sospechaba que eran los restos de una criatura similar a las medusas. En un artículo que publicó en una revista científica, ha dado a este fósil palma de la mano el nombre Ediacaria .

Para su decepción, el mundo respondió con un silencio descorazonador. Nadie había descubierto nunca ningún rastro de vida más allá de los organismos hora de rocas tan antiguas como los que hay en las colinas de Ediacara. fósiles de Sprigg, proclamó el mundo, no era más que residuos de reacciones inorgánicas en lugar del cuerpo de un ser vivo. Durante décadas, Sprigg y su “medusas” fueron ignoradas por los científicos.

Una serie de organismos de Ediacara

Franz Anthony

Once años más tarde, en el bosque de Charnwood de Inglaterra, tres estudiantes de la escuela secundaria fueron escalada en roca, cuando vieron una impresión en forma de fronda en una de las rocas. A diferencia de las colinas de Ediacara, la geología del Reino Unido fue bien estudiado. Fue conocido por todos que las rocas en el bosque eran demasiado viejo para contener fósiles, por no hablar de las plantas.

Este fue un hecho conocido a Roger Mason, miembro del trío. Hizo un roce de esta peculiar fósil y lo mostró a un geólogo local que luego publicó este hallazgo, que inmediatamente despertó la curiosidad.

Tuvieron que pasar otros dos años hasta que el paleontólogo Martin Glaessner, en 1959, finalmente se dio cuenta de su relación con la “medusa” de Sprigg. También sacó a la luz otros dos fósiles fronda similar descubiertos a finales de 1920 en Namibia que se asemejaba a la encontrada en Charnwood.

En ese momento, se sabía que la vida después de la explosión cámbrica sólo representa el 10% de la larga historia de la Tierra. Sin embargo, nadie había encontrado nunca ninguna evidencia de organismos macroscópicos de este largo período – que está delante de la “fronda” Charnwood volvió a las tablas. La vida compleja antes del Cámbrico, Glaessner declaró, existía.

Como un guiño a las colinas de Australia, donde Reg Sprigg descubrió por primera vez su “medusas”, este periodo se le dio un nombre formal: el Período Ediacaran.

Charnia

Franz Anthony

Charnia fue el nombre dado al fósil fronda por Trevor Ford, el geólogo que publicó hallazgo de Roger Mason. Ford Originalmente se pensó que era un alga, aunque Glaessner señaló rápidamente que se trataba de un animal multicelular, la primera de su tipo a ser identificado. Charnia se cree que han vivido en ambientes de aguas profundas, lo suficientemente oscuro para evitar la fotosíntesis.

En su análisis, en comparación Glaessner Charnia a un animal similar que existe en la actualidad, el coral blando como de plumas conocida como una pluma mar. Las plumas de mar, junto con las medusas y anémonas de mar, conforman el grupo de los cnidarios. Se sospecha que es uno de los grupos más primitivos de todos los animales y que las formaciones de roca desde el Precámbrico, naturalmente, habría producido tales criaturas primordiales habitan en el mar.

hallazgos posteriores revelaron que las verdaderas plumas de mar aparecieron hasta mucho más tarde en la historia del planeta, lo que los parientes improbables. La forma en que crecen no parece coincidir tampoco. En esencia, sus similitudes no son nada más que una coincidencia – también conocido como evolución convergente.

Debido a la naturaleza granulosa de los fósiles, se sabe poco sobre su vida. Varios fósiles terminaron con una base de pomo que probablemente anclado sus cuerpos al fondo del mar, pero no parece tener ninguna boca o el intestino para la alimentación.

Algunos científicos argumentaron que Charnia y sus parientes absorben los nutrientes directamente del agua, pero en este momento nadie puede decir con seguridad. Todo lo que sabemos es que este peculiar estilo de vida parece ser una estrategia común adoptada por diversos organismos que viven en ese período.

Pteridinium (izquierda) y Tribrachidium (derecha)

Franz Anthony

Otro fósil notable que comparte este estilo de vida es Pteridinium . Casi como Charnia , este animal era superficialmente pluma-como la inmovilización con un ancla al fondo marino. Lo que lo diferencia de Charnia es cómo se posicionan los lóbulos a través de su cuerpo. A diferencia de la mayoría de animales actuales cuyos cuerpos se pueden dividir en lado izquierdo más o menos simétricas y lados derechos, Pteridinium brotó sus “volantes” en tres direcciones diferentes.

Como extravagante como parece, la simetría de tres veces no es única para Pteridinium y sus parientes cercanos. Un grupo de animales pequeños, redondeados que se asemejan a los erizos de mar llamados trilobozoa de alguna manera desarrolló la misma simetría. Un miembro de este grupo llamado Tribrachidium puso un giro literal a este plan corporal, creciendo tres estructuras de forma de brazo en espiral hacia fuera del centro de su cuerpo.

Si bien puede parecer como una característica trivial, este patrón de crecimiento atípico sugiere que estos animales son una curiosa reliquia del pasado. Pteridinium , Tribrachidium , y sus largas primos muertos nos dejaron muy pocas pistas para entender cómo vivían y quiénes son sus parientes vivos son.

Jardín de Ediacara

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Poner particularidades físicas de lado, estos organismos eran una anomalía de otra manera. A lo largo de la historia de la Tierra desde el Cámbrico hasta la actualidad, las criaturas de cuerpo blando son notorios para morir sin dejar rastro. La falta de estructuras duras deje expuestos a olas, vientos y carroñeros, haciendo que muchos de ellos para disolver completamente después de la muerte.

En períodos geológicos posteriores, como la preservación de fósiles habría ocurrido solamente en lugares específicos dentro de marcos de tiempo específicos cuando las condiciones eran excepcionales. Sin embargo, estas criaturas enigmáticas ediacáricos parecían vivir en un momento extraño donde los elementos cooperaron para dejar sus marcas en los sedimentos en todo el planeta.

Su secreto, como parece, se encuentra en la superficie de estas criaturas mintieron sobre. La ausencia de animales que se mueven rápidamente permitió microbios para colonizar la superficie del fondo del océano, a continuación, crear una capa de secreción dondequiera que crecen. Tal capa adhesiva permite que el sedimento para estabilizar y actuó como un molde cuando los animales murieron en la parte superior de ellos. Esta edad fue el tiempo de la limo , donde el fondo del mar se llenó de sustancias pegajosas.

Una vida de ritmo lento tal, combinado con la falta de depredadores, es una característica única de este período. Como un guiño al Jardín del Edén bíblico, algunas personas se han referido a esta Tierra temprana pacífico como el Jardín de Ediacara .

Yorgia (izquierda) y Dickinsonia (derecha)

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Cerca del final de la Ediacaran, la vida comenzó a elevar su ritmo. En Rusia, se encontró una losa de estera microbiana cubierto de manchas, rozó en una criatura capaz de movimiento. El culpable era un animal con forma de disco llamado Yorgia .

Que crece hasta 25 cm (10 pulgadas) de ancho, esta criatura era más grande que un plato de comida.Se divirtió estructuras en forma de nervios que irradiaban desde una línea central con una estructura similar a la cabeza en la parte delantera. El método de alimentación exacta aún no se conoce, pero algunos ejemplares de Yorgia probabilidad relativa ‘s llamada Dickinsonia se han encontrado con estructuras internas que se asemejaba a un sistema digestivo.

En la misma localidad, un animal diferente se encontró con evidencias de actividades de pastoreo.Kimberella parecía una babosa y con frecuencia se ha encontrado cerca de las marcas que se asemejan a los restos alimenticios de los más modernos babosas y caracoles.

A pesar de su aparentemente simple plan corporal, Kimberella difería bastante del resto de los organismos vivos junto a ella. Esto indica que, hace unos 555 millones de años, 14 millones de años antes del comienzo del Cámbrico, la vida había comenzado a evolucionar en diferentes formas y estilos de vida.

Kimberella

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Irónicamente, también fue la evolución que puso fin a este período de paz. La aparición de las criaturas más rápidos en movimiento alrededor de hace 541 millones años agita el medio ambiente y las criaturas ediacáricos no podía mantenerse al día con el ritmo.

El desarrollo del movimiento permitido el florecimiento de los depredadores se alimentan de organismos más grandes y más nutritivas. Algunas criaturas cavado hondo en el suelo, mientras que otros se desarrollaron conchas para salvar sus vidas. Este fue el comienzo de la explosión cámbrica, donde los parientes conocidos más antiguos de los animales de hoy tomaron forma.

Dentro de los próximos millones de años, el Jardín de Ediacara desapareció, reemplazado por los rastreadores ingeniosos del Cámbrico. Esta es la primera extinción masiva en la Tierra, que es causada por los seres vivos en lugar de los desastres naturales.

En este punto, la relación entre el Ediacaran y criaturas del Cámbrico aún no se ha resuelto. Es posible que los animales emblemáticos de la Ediacara fueron exterminados por completo sin ningún tipo de descendientes vivos. Una cosa que sabemos con certeza es que las formas de vida poseen el poder de alterar su planeta para su propio beneficio, a expensas de los demás.

Si este escenario le suena familiar, tal vez reflexionar sobre nuestro pasado puede ayudarnos a planificar un futuro mejor.

Referencias

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Crédito de la imagen: Franz Anthony
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