Derriban la Teoría del Estrecho de Bering

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De acuerdo con las hipótesis más aceptadas, las primeras personas que llegaron a Norteamérica habrían pasado al continente a través de un antiguo puente de tierra entre Siberia y Alaska. Tuvieron que esperar a que dos capas grandes de hielo que cubrían lo que hoy es Canadá comenzaran a retroceder, hasta que se creó el llamado ‘pasillo libre de hielo’ que les permitió moverse hacia el sur.

Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista Nature echa por tierra esta teoría. El equipo internacional de investigadores, dirigido por el profesor Eske Willerslev, genetista evolutivo de Centro de GeoGenetics de la Universidad de Copenhague y de la Universidad de Cambridge, utilizó ADN antiguo extraído de un punto crucial dentro de este corredor para investigar cómo evolucionó su ecosistema cuando los glaciares comenzaron a retirarse.

Los científicos crearon una imagen completa que muestra cómo y cuándo emergieron la flora y la fauna cubriendo el hielo de esta ruta de paso hasta hacerla viable, un proyecto de reconstrucción de la prehistoria como nunca se había hecho antes.

Los investigadores señalan que, si bien los humanos pudieron haber viajado a través de este corredor hace unos 12.600 años, habría sido impracticable antes, ya que carecían de recursos cruciales como la madera para combustible y herramientas, y animales de caza que eran esenciales para el estilo de vida del cazador-recolector. “La conclusión es que a pesar de que el corredor físico estuvo abierto desde hace 13.000 años, hasta varios cientos de años más tarde no fue posible utilizarlo“, dice Willersley.

Si esto es cierto, entonces significa que los primeros americanos, que ya estaban presentes al sur mucho antes de esta fecha, tuvieron que hacer el viaje por otra ruta. Los autores del trabajo sugieren que es probable que migraran a lo largo de la costa del Pacífico. Mikkel Winther Pedersen, estudiante de doctorado en el Centro de GeoGenetics que llevó a cabo el análisis molecular, añade: “El corredor libre de hielo fue considerado durante mucho tiempo la vía de entrada principal para los primeros americanos. Nuestros resultados revelan que simplemente se abrió demasiado tarde para que eso hubiera sido posible“.

El corredor habría tenido unos 1.500 kilómetros de longitud, y emergió al este de las Montañas Rocosas hace 13.000 años en lo que hoy es el oeste de Canadá, cuando las capas de hielo Cordillera y Laurentide desaparecieron. “Lo que nadie había examinado es cuándo el corredor se hizo biológicamente viable. Cuándo se pudo sobrevivir al largo y difícil viaje a través de él”, indica Willersley. La investigación se centró en un ‘cuello de botella’, una de las últimas partes del corredor en estar libre de hielo, y ahora cubierto en parte por el Lago Charlie en British Columbia y el Lago Spring de Alberta –los dos de la cuenca de drenaje del río Paz de Canadá–.

El equipo reunió pruebas, incluidas fechas de radiocarbono, polen, macrofósiles y ADN, tomadas a partir de núcleos de sedimentos lacustres, que obtuvieron de la superficie del lago congelado durante la temporada de invierno. El equipo de Willersley, hace 13 años, demostró que es posible extraer ADN de plantas y mamíferos antiguos de los sedimentos, ya que contienen fósiles moleculares de sustancias tales como tejidos, orina y heces.

Después de conseguir el ADN, el equipo aplicó una técnica denominada ‘secuenciación escopeta’. “Es increíble lo que se puede obtener. Hemos encontrado pruebas de peces, águilas, mamíferos y plantas. Esto demuestra la eficacia de este enfoque para reconstruir ambientes del pasado”, apunta el científico. Así pudieron ver, con notable precisión, cómo se desarrolló el ecosistema del cuello de botella. Fundamentalmente, demostraron que antes de hace unos 12.600 años no había plantas, ni animales en el corredor, lo que significa que los seres humanos que pasan a través de él no habrían tenido recursos vitales para sobrevivir.

El paso al ecosistema de zonas verdes

Hace unos 12.600 años, la vegetación esteparia comenzó a aparecer, seguida rápidamente de animales como el bisonte, el mamut lanudo, conejos y ratones de campo. Los investigadores identificaron una transición a un ecosistema de zonas verdes, es decir, un paisaje densamente poblado de árboles, alces y águilas calvas, que habrían sido recursos cruciales para la migración de los seres humanos.

En algún lugar intermedio, los lagos de la zona se poblaron de peces, tales como el lucio y la perca. Por último, hace unos 10.000 años, hubo otro momento de cambio, esta vez hacia un bosque boreal, que se caracteriza por los abetos y los pinos.

El hecho de que Clovis, considerada la cultura más antigua de Norteamérica, estuviera presente al sur del corredor antes de hace 12.600 años significa que no llegaron viajando a través de él. David Meltzer, arqueólogo de la Universidad Metodista del Sur (EE UU) y coautor del estudio, concluye: “No hay pruebas convincentes de que a la cultura Clovis le precediera una población más temprana y, posiblemente, separada. De cualquier manera, los primeros que llegaron a América en la Edad de Hielo se encontraron con un corredor intransitable”. El escenario más probable es que llegaran por la costa del Pacífico.

Información del Proyecto ALTERIUS

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