La Geología Histórica (primera parte)

Una entrevista exclusiva a la PhD. en Ciencias Geológicas Susana Ester Damborenea. Entre los temas tratados se encuentran: una breve reseña de la Geología Histórica, los materiales: tipos de rocas, la estructura del planeta Tierra, la tectónica de placas, el paleomagnetismo, el tiempo en Geología, la Bioestratigrafía, los métodos de datación, la escala temporal geológica, el Precámbrico, el Fanerozoico: las eras Paleozoica, Mesozoica y Cenozoica, las grandes extinciones y sobre sus trabajos de investigación en la actualidad.
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Introducción

Desde su formación hasta el presente la Tierra ha sufrido continuos cambios, transformaciones que la han llevado de ser un lugar completamente inhóspito al mundo que hoy día conocemos. A pesar de que algunos acontecimientos sucedieron hace miles de millones de años, los científicos han conseguido desvelar la cronología de los eventos más destacados del planeta a través de la Geología Histórica.

Para darnos una explicación más detallada de esta disciplina, Magazine de Ciencia se reúne con la Dra. Susana Ester Damborenea, quien se licenció en Ciencias Geológicas en el año 1973 en la Universidad Nacional de La Plata, Argentina; y se doctoró en la misma institución en el año 1983.

En 1990 se desempeña como investigadora becada por la Royal Society of New Zealand, en Nueva Zelanda y en 1991 obtiene su grado de Philosophiae Doctor en la University of Wales, en Gran Bretaña. Desde 1988 es profesora e investigadora en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata y participa como Profesora Invitada en 2007 en la Universidad de Valencia, España. Entre 1999 y 2001 fue Presidente de la Asociación Paleontológica Argentina.

Ha sido galardonada con las siguientes distinciones: Premios Florentino Ameghino (1979), Osvaldo Reig (2012) y al Mérito Paleontológico (2015) de la Asociación Paleontológica Argentina. Premio Germán Burmeister (2000), de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Premio al Mérito Institucional (2001), de la Asociación Geológica Argentina; y Premio Konex 2013 al Mérito en Ciencia, Tecnología y Ciencias de la Tierra, por la fundación Konex.

En la actualidad es investigadora Principal del CONICET en Ciencias de la Tierra, del Agua y de la Atmósfera, en la especialidad Paleontología y Estratigrafía.

Transcripción de la entrevista

Breve introducción histórica

Al principio hubo grandes controversias como siempre, así dicotómicas entre dos ideas totalmente opuestas. Por ejemplo había un grupo de investigadores, de geólogos, que pensaban que todas las rocas se habían formado en el fondo de los mares, eran los Neptunistas, con el alemán Werner a la cabeza; y por otro lado estaban los ingleses: Hutton, Hall, que pensaban que algunas rocas por lo menos se habían formado por enfriamiento en la superficie de la Tierra, por enfriamiento de rocas volcánicas o de lavas; esos eran los Plutonistas. Era una controversia entre dos escuelas que como sucede mucho a veces en ciencia ninguno de los dos tenía toda la razón y los dos tenían algo de la razón; esa fue la primera gran controversia.

También hubo otra controversia acerca de cómo se había formado la Tierra. Lyell en 1830 más o menos publicó un libro fundamental que se llama “Principios de Geología” que fue donde él propuso que los procesos que están actuando hoy en día en la Tierra, la erosión, la depositación y demás, actuaron también en el pasado en la misma medida. Ese sería un criterio uniformista o uniformitarista se llamó en su momento. Y por otro lado estaban los catastrofistas, los que pensaban que la Tierra se formó por catástrofes sucesivas y que desde la última catástrofe prácticamente no hubo cambios en la Tierra, esa fue la siguiente controversia. Un catastrofista por ejemplo fue Cuvier. Con el tiempo obviamente los uniformistas predominaron.

Y mas o menos por esa misma época en 1800 y poco, un ingeniero inglés que hacia canales, William Smith, se le ocurrió mapear la superficie de Inglaterra de acuerdo a la antigüedad relativa de las capas, e hizo el primer mapa geológico realmente; fue un mapa geológico de Inglaterra hecho por este señor William Smith, donde las distintas unidades corresponden a las distintas capas sucesivas; él vió que estaban caracterizadas por distintos fósiles y descubrió cuáles eran más antiguas y cuáles eran más modernas y las mapeó. Ese fue un avance fundamental.

A fines del siglo XIX, principios del XX, estuvo la gran controversia sobre la edad de la Tierra, eso duró bastantes años. Los geólogos sobre todo uniformistas que pensaban en los procesos más o menos lentos que llevan formar la Tierra y demás, decían que la Tierra tendría que haber tenido millones de años y ahí se desató la controversia: primero con los que leían la Biblia ultraliteralmente que decían que en 4000 años se tendría que haber formado la tierra y los científicos; y ahí se metieron también los físicos. Es famosa la controversia de Kelvin contra Rutherford. Kelvin calculó la edad de la Tierra sobre la base de cuánto hubiera tardado la Tierra en enfriarse y le da una cifra muy pequeña; en su estimación más alejada le daba unos 400 millones de años, o sea hasta ahí llegó y los geólogos decían no, eso no alcanzaba. Después de esa controversia se metió también Rutherford, que era un físico Neozelandés, que él apoyaba a la idea de los geólogos. Definitivamente esa controversia se zanjó cuando apareció la capacidad de fechar radimétricamente las rocas. En la época de Kelvin y Rutherford los geólogos pensaban que por menos la Tierra tendía que tener unos 2.000 millones de años de antigüedad. Hoy en día se sabe que tiene poco más de 4.500 millones de años de antigüedad, gracias a las dataciones.

Y en el siglo XX lo que sucedió con relación a la historia de la Geología Histórica, fue el desarrollo de una teoría unificadora que es la tectónica de placas, esa teoría es muy reciente no tiene ni 100 años y es la que explica o puede explicar prácticamente todos los fenómenos geológicos y también la formación de la tierra.

Los materiales

Los materiales que están en la Tierra son las rocas, minerales y rocas. Las rocas hay muchas maneras de clasificarlas pero la clasificación básica es en sedimentarias, ígneas y metamórficas. Ahí ya hay otra pista de la importancia de la historia, porque las rocas no se clasifican por sus propiedades físicas sino que se clasifican en realidad por la historia que tienen.

Las rocas sedimentarias son aquellas rocas que se han formado en el fondo de de cuencas, en el fondo de un lago, del mar, por partículas separadas como pueden ser el barro, arena, un conglomerado, y se han solidificado después. Las rocas ígneas son las que se han formado por enfriamiento del magma ya sea dentro de la corteza, serían las rocas ígneas intrusivas, o fuera, por enfriamiento del lava, por ejemplo, que son las rocas ígneas extrusivas. Las rocas metamórficas son las que son el producto de transformaciones producidas por grandes presiones o grandes temperaturas sobre cualquiera de los otros grupo de rocas.

Y esto es un ciclo, las rocas sedimentarias pueden estar formadas por clastos producidos por destrucción de cualquiera de los otros dos tipos de rocas y así sucesivamente. Pueden fundirse y pasar al magma y pueden volver a enfriarse y así sucesivamente, eso sería lo básico; pero como se ve en la definición entra la historia.

La estructura del planeta Tierra

Es interesante ver cómo es la Tierra, cómo está compuesta hoy en día, independientemente de la historia previa, qué tenemos hoy? la Tierra está compuesta por tres capas básicas que son: la corteza, el manto y el núcleo. La corteza es muy delgadita, muy delgada, está compuesta por rocas livianas, con alto contenido de sílice, se llaman rocas félsicas y rocas ígneas, sedimentarias y metamórficas pero livianas, más livianas que las que componen el manto. El manto está compuesto también por rocas, el manto también es sólido, está compuesto por rocas con menos contenido de sílice que se llaman rocas máficas o ultramáficas; y dentro de todo eso, en el centro está el núcleo de la Tierra. El núcleo de la Tierra está compuesto por dos capas, curiosamente la capa externa es liquida y fluida, y la capa interna, el núcleo interno, es sólido, y está compuesto básicamente por hierro y algo de níquel tal vez.

Ahora, cómo sabemos esto? porque realmente nosotros sólo tenemos acceso a la parte superior de la corteza no sabemos cómo llegar a esas capas internas, ahí es donde entra la geofísica; y nos ayudan los terremotos o las explosiones que hay sobre la corteza que transmiten ondas, ondas que van, algunas van por la superficie, en un terremoto hay ondas que van sobre la superficie que son las que producen los destrozos, en un terremoto las que producen los tsunamis, etc, y hay ondas que atraviesan la Tierra.

Esas ondas que atraviesan la Tierra son de dos tipos: ondas P y S. Las P son ondas compresivas o longitudinales, las S son ondas transversales o de Shear; y esas ondas S y P son captadas por sismógrafos en todo el mundo; o sea, el terremoto se produce en un punto y las ondas son transmitidas a través de toda la Tierra y llegan a sismógrafos de todo el mundo, las ondas P y S. Las ondas P siempre van más rápido que las ondas S y las ondas S no pueden transmitirse en líquidos; entonces esa combinación de esas dos cosas nos permiten saber dónde están las discontinuidades dentro de la Tierra, o sea perfectamente podemos saber dónde está el núcleo fluído porque las ondas S ahí no cambian, no se reflejan, no se refractan. En cambio en los otros medios sólidos las ondas se reflejan, se refractan, cambian sus velocidades y nos pueden decir dónde están las discontinuidades; o sea el interior de la Tierra se conoce por geofísica básicamente. Una cosa que se hace hoy en día que es muy interesante es la tomografía sísmica. La tomografía sísmica es esto mismo, estudiar cómo se reflejan las ondas en distintas discontinuidades de la Tierra de manera que no solamente podamos saber dónde está la discontinuidad sino que podemos hasta mapearla, podemos hacer un mapa de la superficie del núcleo de la Tierra por ejemplo, o un mapa de una superficie interna de discontinuidad cualquiera, por ejemplo, ahora cuando hablemos de tectónicas de placas, cuando las placas subductan debajo de otra hay una línea de discontinuidad que se puede mapear perfectamente, seguir perfectamente mediante la tomografía sísmica, que es una técnica geofísica muy actual.

La Corteza de la Tierra está formada por Corteza Continental que es donde están los continentes, ahí la Corteza es más espesa, tiene entre 30 y 50 km de espesor y está formada por rocas bien livianas, y la Corteza Oceánica, que es más delgada entre 5 y 10 km de espesor, y está formada por rocas un poquito más pesadas, más densas. Pero para ver un poquito la dinámica de la Tierra también nos interesa el concepto de Litosfera, o sea tanto la Corteza Continental como la Corteza Oceánica forman junto con la capita mas superficial del Manto lo que se llama Litosfera ¿y por qué es importante la Litosfera? porque las placas que forman la Tierra, de las cuáles vamos a hablar después, no están formada solo por Corteza, son placas de Litosfera; o sea abarcan la Corteza más la capita mas superior del Manto. Y entre la Litosfera y la aparte por debajo, esa parte se llama Astenosfera, ahí está la discontinuidad sobre la cual las placas se deslizan.

La tectónica de placas

El que lo formuló realmente como un tema y lo estudió en detalle fue un alemán, meteorólogo, Alfred Wegener, en 1915 aproximadamente publicó en alemán un trabajo sustancioso donde hablaba de la deriva de los continentes sobre la base, no solamente de esa coincidencia de contorno de las costas ambos lados del Atlántico, sino que él agregó otras pruebas. Su teoría fundamental era que en algún momento del pasado y él lo ponía más o menos, todavía no hablamos de los periodos, pero lo ponía más o menos en el Carbonífero-Pérmico, él decía que todos los continentes habían estado unidos en un gran continente que él llamó Pangea. Y se basaba primero en la coincidencia de los contornos de las costas pero también tenía evidencias paleoclimáticas, por ejemplo él estudió las glaciaciones de pasado y vió que por ejemplo que había glaciaciones en América del Sur y en África del Sur y por la dirección de los hielos eso encajaba muchísimo mejor si los dos continentes estaban unidos. También usó evidencias paleontológicas: la distribución de organismos en América del Sur y en África, o sea, había organismos que estaban en ambos continentes y los límites coincidían exactamente si uno encajaba los dos continentes, y así varias pruebas. Obviamente su trabajo no fue recibido con mucho entusiasmo porque realmente él no propuso ningún mecanismo para explicar cómo se podía producir semejante cambio en la corteza de la tierra. Él solamente expuso los hechos, dijo que había en el pasado un súper continente que él llamó Pangea y nada más, no explicó cómo. Igual tuvo bastante difusión su trabajo porque fue traducido a distintos idiomas, al inglés al ruso, o sea, se conocía. Pero ahí justamente surgió otra divergencia entre los geólogos, entre los fixistas, que pensaban que los continentes siempre estuvieron en el mismo lugar en que están hoy, y los movilistas, que serían los que apoyaban a Wegener.

Eso quedó más o menos en suspenso, había controversia, pero nadie le prestó demasiada atención a Wegener, hasta que sucedió o se desarrolló la segunda pata de la teoría, que es la expansión de los fondos oceánicos. Wegener solamente tenía datos de los continentes, de la Tierra, él desconocía a pesar de que le hubiera interesado pero no tenía medios de conocer qué pasaba en los fondos oceánicos. Después de la segunda guerra mundial con el desarrollo del sonar y de otras técnicas para mapear los fondos oceánicos, se pudo realmente hacer un mapa de los fondos oceánicos y todo el mundo pensaba que lógicamente las mayores profundidades iban a estar en el centro de los fondos oceánicos, y no. No fue así, oh sorpresa! en el centro por ejemplo del Atlántico, más o menos paralelas a las costas de ambos lados del Atlántico hay una dorsal, una dorsal es una elevación, que en realidad está compuesta por un valle central y dos elevaciones paralelas a lo largo de todo el océano Atlántico y lo mismo pasa en el océano Pacífico.

Ese mapa se complementó inmediatamente después con el estudio de paleomagnetismo. Por esa misma época se estaban desarrollando los estudios del paleomagnetismo del que ya vamos a hablar luego y se vio que había momentos de la historia de la Tierra en que los polos estaban como están en la actualidad y momentos en que los polos se revertieron. Haciendo un estudio del paleomagnetismo de las rocas de los fondos oceánicos perpendicularmente a la dorsal, se vió que las rocas mas cercanas a la dorsal tenían un magnetismo coincidente con el actual, luego había una faja de magnetismo reverso, otro de magnetismo normal; pero además eso era simétrico con relación a las grandes dorsales oceánicas, o sea que ambos lados de la dorsal las bandas de magnetismo normal y reverso eran totalmente simétricas. Y eso permitió pensar que lo que estaba sucediendo era que las rocas que estan en el centro de la dorsal son las más modernas y a medida que nos alejamos de la dorsal tenemos las rocas más antiguas; y nos está dando una idea de que el fondo oceánico se expandió o se abrió, se expandió básicamente y que el magma está surgiendo por el centro de esas dorsales, se solidifica, y se va expandiendo, moviendo, alejándose de las dorsales paulatinamente. Esa es la teoría que propuso Hess: “La expansión de los fondos oceánicos” y luego solamente quedaba juntar la deriva de los continentes y llegar a la teoría de la tectónica de placas.

La teoría de la tectónica de placas basicamente así en pocas palabras y fáciles es: la Litosfera de la Tierra está fragmentada en placas discretas, y que esas placas se mueven relativamente unas con respecto a las otras. Hay lugares, márgenes de las placas, donde se produce o crece la placa por producción de nueva corteza, que sería en las dorsales oceánicas, y hay lugares donde las placas se chocan de distinta manera, pueden chocar y crear cadenas montañosas como por ejemplo el Himalaya, que está formado por un choque de placas, o pueden lo más común chocar y una de las placas meterse debajo de la otra, subductar se llama. Esto también tiene todo un desarrollo reciente, además, un dato más, es que hoy en día se puede realmente medir por láser satelital, por GPS y demás, cuánto se están moviendo las placas hoy en día. Y las placas hoy en día se están moviendo a razón de milímetros o centímetros por año, muy poco pero se están moviendo. Y haciendo una extrapolación de las distancias, se vió que efectivamente se puede ver que se están moviendo a la velocidad adecuada para que en el Carbonífero-Pérmico, todos los continentes hubieran estado unidos en una Pangea; con lo que se reivindicó perfectamente la teoría de Wegener ya con conocimientos y técnicas modernas.

El tiempo en Geología

El tiempo es fundamental para poder realizar una historia de la Tierra; y en la Tierra cómo medimos el tiempo? Hay dos maneras básicas que son lo que llamamos la cronología relativa que es: ver los distintos fenómenos, las distintas cosas que van pasando en su orden relativo, qué fue antes que otra cosa o qué fue simultánea a otra cosa? Y así en realidad esa fue la única cronología que se supo hasta hace 150 años cuando se empezaron a datar las rocas por radimetría; antes de eso no se podía poner una fecha a los acontecimientos, pero si se podía saber qué acontecimiento era anterior a otro, posterior a otro o simultáneo con otro. Ese trabajo de armar esa cronología relativa que es un trabajo de detective realmente llevó dos siglos prácticamente de Geología armarlo con datos de toda la Tierra, es lo que terminó siendo el cuadro geocronológico que usamos los geólogos para referirnos a la antigüedad de las cosas. Cuando decimos Carbonífero nos estamos refiriendo a una parte del tiempo, del pasado, de tiempo relativo. Ahí los fósiles son fundamentales porque los fósiles nos van a apoyar cualquier inferencia que hagamos sobre las antigüedades relativas de las cosas.

Y la otra cronología es lo que llamamos cronología absoluta. La cronología absoluta son modos de datación para poner una fecha concreta al acontecimiento. En realidad el término absoluto no quiere decir que estemos hablando de una cronología exacta, sino que es un término que es para oponerlo a relativo, o sea, es una cronología que nos fecha las cosas, nos da una fecha. Hay distintos métodos de cronología absoluta pero el que más se utiliza, el más utilizado en Geología son todos los métodos basados en el decaimiento radimétrico.

El esquema de tiempo geocronológico que usamos los geólogos es todavía el basado en la cronología relativa. Lo que se hace con la cronología absoluta es tratar de datar los límites entre las distintas unidades de tiempo que nosotros reconocemos y esas dataciones son objeto de mucha revisión porque los métodos de datación radimétrica van mejorándose con el tiempo, se van ajustando, se van proponiendo nuevas técnicas, y entonces esa parte es la que se ajusta, lo que realmente históricamente tiene solidez es la escala de tiempo geológico de la cronología relativa.

La Bioestratigrafía

Para poder obtener la escala geocronológica relativa que es la que usamos los geólogos actualmente, sobre todo para la parte del fanerozoico, ya vamos a ver después que es la última parte de la escala, nos basamos en los fósiles. Los fósiles son restos de organismos que vivieron en el pasado y fueron sujetos como mencioné a la evolución que es un fenómeno irreversible, se produjo una vez con un sentido y podemos seguirla paso a paso y son ideales para hacer dataciones relativas. ¿Cómo funciona el método? Los fósiles están encerrados en rocas ¿cualquier fósil nos sirve para esto, para establecer una escala de tiempo relativo? No, no nos sirve cualquier fósil; nos sirven aquellos que tuvieron una tasa de evolución relativamente rápida, que cambiaron las especies en tiempos cortos. Las tasas de evolución son intrínsecas de cada organismo. Hay organismos que tienen tasas de evolución muy lentas que podemos encontrarlos por millones y millones de años exactamente iguales con las mismas características indistinguibles, por lo tanto como paleontólogos pensamos que son lo mismo, y hay otros que no, que cambian con el tiempo relativamente rápido; eso por un lado.

Por otro lado qué otra característica tendrían que tener estos fósiles para que nos sirvan, para establecer una escala? Tienen que tener alguna distribución geográfica grande. Si yo tengo un grupo de fósiles que tiene una tasa evolutiva muy rápida pero está limitada nada más que a una cuenca pequeña, en realidad no me sirve para hacer lo que pretendemos hacer que es una escala geocronológica internacional mundial, global; entonces no son todos los fósiles los que nos sirven, nos sirven algunos fósiles. En general esto se ha hecho mucho más con fósiles de ambientes marinos ¿por qué? porque los ambientes marinos tienen una distribución global o pueden tener los organismos una distribución global y además son muchísimo más abundantes que los fósiles de ambientes continentales; a veces también se usan fósiles de ambientes continentales, pero en general la escala está basada en fósiles de ambientes marinos, y en general en invertebrados, o sea fósiles del tipo de los moluscos, del tipo de los artrópodos, distintos grupos.

Estos grupos justamente los que reunían esas condiciones han variado también con el tiempo, por ejemplo si yo quiero hacer dataciones del principio de la historia de la vida de la parte más vieja del Fanerozoico, ahí son útiles por ejemplo los Trilobites. Los Trilobites son unos artrópodos, es un grupo extinguido, no tenemos Trilobites en la actualidad, no sabemos bien cómo vivían y cómo eran, pero sí los tenemos en las rocas, podemos reconstruir mucho de su vida y también podemos reconstruir su sucesión, cómo se sucedieron en el tiempo. En otros momentos, por ejemplo en el Mesozoico, los que reúnen esas condiciones son los Ammonites. Los Ammonites son moluscos cefalópodos del grupo del Nautilus o de los Calamares que tienen una conchilla y que también tenían una tasa de evolución sumamente rápida. También es un grupo extinguido, no los podemos usar. Y así en cada momento usamos algún grupo en particular.

Y cómo se va construyendo la escala? primero, tenemos las observaciones locales, o sea en una cuenca determinada vemos cómo se suceden los distintos fósiles de un grupo determinado en un intervalo de tiempo determinado; después comparamos esas escalas locales con las de otras regiones cercanas para establecer correlaciones a ver si realmente lo que yo veo en mi cuenca es general o es simplemente algún fenómeno local. La Bioestratigrafía se nutre de muchas observaciones, cuanto más observaciones en distintos puntos de la Tierra, mejor. Es más sólida la Bioestratigrafía, no se puede hacer Bioestratigrafía en una localidad, o sea decir: este fósil está arriba del otro, entonces yo digo esta es la zona tal o cual, no, porque eso puede ser un artefacto de esa localidad; pueden ser dos fósiles que yo los veo sucesivos, pero que en realidad coexistieron, solamente se preservaron, tenemos que acordarnos que la preservación de los fósiles en la Tierra es una infinitésima parte de la cantidad de organismos que realmente vivieron. Entonces tenemos muchas limitaciones, tenemos que conseguir organismos que cumplan con esas condiciones que además se hayan preservado; entonces la única manera de contrarrestar todo eso es hacer muchísimas observaciones en todo el mundo. Y vamos desde las observaciones locales a las regionales y a las globales.

Entonces todo eso se fue construyendo a lo largo del tiempo. Desde la época de William Smith, de 1800 hasta ahora, unos 200 años no mucho mas. Y se ha visto que los fósiles nos ayudan realmente a establecer, correlacionar en el tiempo, ahí sí cuando decimos correlacionar estamos estableciendo la equivalencia en el tiempo, de cosas que pueden estar tan lejos como acá y en Europa; podemos realmente establecer que un depósito del Jurásico de acá fue depositado aproximadamente, obviamente siempre hay un margen de error no es un método exacto, fue depositado aproximadamente al mismo tiempo que en Europa se estaba depositando un deposito que tenía el mismo fósil o un fósil que puede llegar a correlacionarse. Es un trabajo realmente de detectives, o sea es un trabajo donde hay que poner en una historia coherente una infinidad de observaciones; o sea hay muchísima información y hay que encontrarle cuál es la narrativa de esa información.

Incluso la bioestratigrafía se empezó a desarrollar antes de la formulación de la teoría de la evolución. Darwin, que dicho sea de paso, Darwin era un geólogo, la persona que formuló la teoría básica de la Biología era un geólogo y realmente ser geólogo le ayudó a ver a los organismos como entes que transcurrieron en el tiempo. Antes que Darwin formulara la teoría de la evolución ya los geólogos trabajaban con Bioestratigrafía porque habían visto que los fósiles se sucedían en el tiempo de determina manera, un determinado orden en distintos lugares del mundo.

Y uno de los que más contribuyo a eso fue d’Orbigny, un científico francés que también viajo por todo el mundo, más o menos contemporáneo, un poquito anterior a Darwin, y reunió información de todo el mundo, y entonces él tuvo la capacidad de darse cuenta que realmente los fósiles contenidos en la rocas nos pueden ayudar a datar las rocas. Y él desarrolló lo que se llama el concepto de Zona o Biozona, nuevamente una palabra del lenguaje normal que se usa en Geología; cuando nosotros hablamos de Zona en Geología o Biozona mas correctamente, nos referimos a un conjunto de estratos que contienen un determinado conjunto de fósiles. Sin entrar en principio con el concepto de tiempo, lo que pasa es que esas Biozonas, si nosotros le agregamos el concepto de tiempo y decimos: son las rocas que contienen un determinado grupo de fósiles y que se depositaron simultáneamente, esas Biozonas pasan a ser Cronozonas; esas Cronozonas se pueden reconocer en distintos lugares del mundo y son las base del cuadro geocronológico que conocemos. Se reúnen varias Cronozonas en Pisos, esos varios Pisos se reúnen en Series, esas varias Series se reúnen en Sistemas, hay como una jerarquización siempre basadas en la Bioestratigrafía. Por eso no es de extrañar que cuando nosotros vemos el cuadro geocronológico que utilizamos los geólogos todos los días, y ya vamos a hablar después de las extinciones, las extinciones siempre coinciden con límites de ese cuadro; pero es que es al revés, o sea el cuadro se construyó sobre la base de la evolución y las extinciones eran lógicamente periodos de discontinuidad que se eligieron para establecer las divisiones entre las distintas categorías de ese tiempo geológico relativo.

Los métodos de datación absoluta

En realidad los métodos fundamentales para datar en geología son los métodos radimétricos, que se basan en el decaimiento radiactivo. Hay muchos elementos que tienen isótopos, con el tiempo se transforman uno en otro, tienen distintas vidas medias, y nosotros podemos conocer ese ritmo de transformación de un isótopo en otro, y en algunos casos, y ahí está el porque no podemos usar cualquier isótopo, en algunos casos podemos saber cuál era la composición inicial, o sea, antes de que pongamos en marcha el reloj.

Los métodos de datación radiativa son muchos, se han elaborado a través del tiempo varios de ellos, Potasio-Argón fue de los primeros, Argón-Argón, Rubidio-Estroncio. Hay distintos y siempre se hablan de pares de isótopos que son, hay un isótopo padre que con el tiempo en una roca se va transformando en ciertas cantidades en un isótopo hijo, así a grandes rasgos. Todos estos métodos se basan en saber que cuando una roca se forma cuál es la cantidad relativa de los isótopos que hay.

El Potasio-Argón por ejemplo es sencillamente, en muchas rocas que tienen Potasio, el Potasio tiene sus isótopos 40 básicamente el 39, pero se sabe que esos minerales contienen solamente Potasio, pero con el tiempo el Potasio 40 y el Potasio 39 pueden derivar en Argón. El Argón es un gas, nunca forma parte del mineral original, entonces ahí sabemos cuál es el punto de partida: el punto de partida es cero Argón. Hay toda una formulación matemática en la cual entran en juego varias cosas, pero cuando medimos el contenido de Argón de la muestra de roca que queremos datar podemos calcular su antigüedad en relación a la cantidad relativa de Argón que tiene con relación al Potasio.

Por ejemplo uno de los métodos más utilizados en la actualidad es el Uranio-Plomo, en zircones. Los zircones son silicatos de zirconio y el Uranio muchas veces reemplaza al zirconio, puede remplazar al zirconio en la formación de ese mineral, pero el Plomo no, el Plomo nunca lo reemplaza pero en los zircones que encontramos en la actualidad, en algunos zircones encontramos Plomo, y el Plomo que encontramos en esos zircones nos están ayudando a datar la antigüedad de la roca. Los zircones tienen otras propiedades que son interesantes, por ejemplo son comunes en las rocas ígneas de todo tipo inclusive en las rocas ígneas extrusivas, los basaltos, las tobas, sobre todo la ceniza volcánica, y la ceniza volcánica es muy común que esté intercalada con sedimentos clásticos normales que contienen fósiles, entonces ahí tenemos un elemento ideal para ajustar la escala de tiempo relativo, basado en básicamente en los fósiles; porque tenemos dataciones de algo que está intercalado entre capas que tienen distintos fósiles, por eso se usan mucho los zircones. Los zircones también tienen la particularidad de que son bastante estables.

O sea, que las dataciones radimétricas son las que proveen realmente la fecha para ubicar todas las divisiones de tiempo relativo que tenemos en nuestra escala geocronológica.

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James Hutton, el blasfemo que reveló que la verdad sobre la Tierra no estaba en la Biblia y nos dio el tiempo profundo

Torridon, en el noroeste de las Tierras Altas de Escocia, el paisaje más antiguo de Gran Bretaña.

Torridon, en el noroeste de las Tierras Altas de Escocia, es el paisaje más antiguo de Gran Bretaña. GETTY IMAGES

El paisaje de Escocia oculta en las montañas y valles la historia de nuestro planeta. Pero no fue sino hasta la década de 1750 que un hombre pudo leerla. Ensambló pruebas desconcertantes y descubrió las fuerzas que le dan forma a nuestro mundo.

Se llamaba James Hutton. Era divertido, obsceno y un poco rudo. Le encantaba el whisky, las mujeres y debatir nuevas ideas.

Y tuvo una idea revolucionaria que cambió la forma en que pensamos sobre el planeta e incluso la manera en que pensamos acerca de nosotros mismos.

Fue quien nos dio el concepto de tiempo profundo.

Comic de Graeme McNeeDerechos de autor de la imagen GRAEME MCNEE
Comic de Graeme McNeeDerechos de autor de la imagen GRAEME MCNEE

El hombre que inició esta revolución científica creció en la capital de Escocia, Edimburgo.

Cuando era joven James Hutton, las colinas alrededor de su ciudad natal le despertaron la curiosidad acerca de cómo se formó la Tierra.

En 1747, Hutton era un joven graduado de medicina con un interés inusualmente amplio en todo el mundo natural.

Al estudiar sus orígenes descubrió que la autoridad aceptada no venía de la ciencia sino de la teología.

El único texto de geología disponible era la Biblia.

En ese tiempo había ediciones que hasta daban la fecha exacta en la que Dios creó la Tierra y los mares: el sábado 22 de octubre del año 4004 a.C.

Hutton creía en Dios. Pero inusualmente para un hombre de esa época, no estaba comprometido con una interpretación literal de la Biblia. Él creía que Dios había creado un mundo que tenía un sistema de leyes naturales.

Cómic de Graeme McNeeDerechos de autor de la imagen GRAEME MCNEE

Los errores de la juventud

¿Te acuerdas que dijimos que era mujeriego?

Pues curiosamente eso tuvo que ver con el desarrollo de la entonces aún no establecida ciencia de la geología.

Su amante quedó embarazada y se desató un escándalo.

A ella se la llevaron a Londres a dar a luz. A él lo exiliaron de Edimburgo para limitar el daño a la reputación de su familia.

A la edad de 26 años, Hutton se vio obligado a hacer una nueva vida en una pequeña granja familiar en desuso en el sur de Escocia.

Pero en esa granja remota se desencadenaron sus brillantes ideas sobre el planeta.

Lo que el agua se llevó

Arrollo en finca de Hutton
El agua de la lluvia arrastraba tierra hasta los ríos que se la llevaban al mar constantemente. ¿Se iba a gastar el suelo?

Era un lugar sombrío, lluvioso y azotado por el viento que tuvo que convertir en una granja de trabajo rentable. Eso implicaba tener que cavar y limpiar las zanjas de drenaje constantemente.

Por esas zanjas, la lluvia se llevaba el precioso suelo de sus campos río abajo.

Esa incesante erosión de la tierra preocupó seriamente a Hutton pues pensó que si la tierra constantemente era arrastrada, eventualmente no habría nada para cultivar y, en última instancia, la gente moriría de hambre.

Parecía que Dios había hecho un mundo destinado a ser completamente estéril.

Pero eso no tenía sentido: Dios seguro había diseñado un planeta que pudiera reconstruirse.

La pregunta era: ¿cómo?

El gran sistema de la tierra

Hutton observó que las rocas tenían cientos de capas sutilmente distintas.

Rocas con capas
Las rocas expuestas al lado de los ríos tenían capas sutilmente distintas.

Comprendió que eran bandas de sedimentos que el agua había traído y depositado en diferentes momentos, año tras año, y que lentamente se compactaban para hacer la roca.

Recipiente de vidrio con tierra de diferentes colores.
Es como ir poniendo tierra de diferentes colores en un recipiente de vidrio: la tierra que la lluvia llevaba al río, se iba acumulando y compactando poco a poco… muy poco a poco.

Entendió que la creación y la destrucción de la tierra no son acontecimientos repentinos y dramáticos del pasado oscuro y bíblico, sino acciones lentas e imperceptibles que se suceden todo el tiempo.

La tierra era creada a partir de los escombros del pasado.

El ardiente núcleo

A la edad de 41 años, su tiempo en el exilio había terminado.

Regresó a la ciudad de su juventud. Era la época de la Ilustración escocesa. Edimburgo era la capital intelectual del mundo y Hutton la aprovechó al máximo.

Esta atmósfera abierta de convivencia era perfecta para airear su gran idea.

Cómic de Graeme McNeeDerechos de autor de la imagen GRAEME MCNEE
Cómic de Graeme McNeeDerechos de autor de la imagen GRAEME MCNEE

Hutton sabía que no todas las rocas tenían en capas de sedimento, así que debía haber otras maneras en las que se formaban.

Le faltaba un pedazo grande del rompecabezas y lo encontró gracias a otra gran mente de la Ilustración escocesa: su amigo James Watt.

Era un consumado inventor, famoso por hacer que los motores de vapor que impulsaron la Revolución Industrial fueran más eficientes.

Hutton, fascinado por los artefactos a vapor de Watt, empezó a preguntarse si el calor alimentaba el planeta.

Quizás el centro de la Tierra contenía un poderoso motor térmico.

Los científicos en el siglo XVIII habían visto volcanes activos, pero pensaban que eran fenómenos aislados.

Hutton fue la primera persona en imaginar que el centro de la Tierra era una bola ardiente y que los volcanes eran respiraderos de ese horno gigante de las profundidades.

Dibujo del núcleo de la TierraDerechos de autor de la imagen ISTOCK
Image captionLa intuición y la deducción lo llevaron a imaginar algo que no tenía manera de ver… y estaba en lo correcto.

Ese horno tenía el poder de crear nuevas rocas que nacían fundidas.

Hora de la verdad

Hutton había revelado dos maneras fundamentales de crear tierra.

  1. La roca sedimentaria podía formarse cuando el tiempo – lluvia, heladas y viento – erosionaba el suelo. Los ríos llevaban el sedimento a los océanos y éste se comprimía y formaba una nueva roca.
  2. Un núcleo caliente en el centro de la Tierra creaba roca fundida que se enfriaba.

Además, tenía una visión clara de que la Tierra se destruía y se reparaba en un ciclo sin fin.

Era una teoría grande, coherente e impresionante. Sus amigos lo persuadieron de hacerla pública y en 1785 la presentó en la Academia Real de Edimburgo.

James HuttonDerechos de autor de la imagen GETTY IMAGES
Image captionSu teoría cuestionaba todo lo que se creía saber sobre el planeta.

Hutton era muy mal orador, estaba increíblemente nervioso y lo que iba a decir era realmente polémico: sus ideas iban en contra de toda la ortodoxia religiosa de la época.

Le fue terrible. Los caballeros de la Sociedad Real rechazaron su teoría y fue acusado de ser ateo.

No se meta con el granito

Uno de los mayores problemas fue el granito, lo que suena raro. Pero la creencia dominante era que el granito había sido la primera parte de la Tierra que Dios creó.

Granito en paisaje británicoDerechos de autor de la imagen GETTY IMAGES
Image captionMeterse con el granito en esa época era cosa seria.

Nada podría ser más sólido que la primera piedra del Señor.

Pero Hutton afirmaba que esa cosa dura que parecía tan antigua e inmutable era en realidad un gran ejemplo de una roca joven que alguna vez había sido casi líquida.

Estaba desafiando toda la visión bíblica de la creación. Hace 220 años, eso era herejía.

Hutton necesitaba encontrar evidencias.

A la edad de 60 años, cuando debería haber estado en casa con su pipa y sus zapatillas, se fue a buscarla.

Granito inyectado

Hutton eligió explorar Glen Tilt porque dos de los grandes ríos de Escocia se encuentran aquí.

El río Dee corre sobre un lecho rocoso de granito rosa. El río Tay tiene un lecho rocoso de arenisca gris.

Hutton esperaba que ahí, donde los ríos se encontraban, se encontrarían también el granito y la piedra arenisca.

Y así fue: encontró rocas estratificadas grises con granito rosa inyectado.

Granito con roca gris
Estas son las rocas que encontró: se ve claramente cómo el granito rosado se filtró por las grietas de la roca gris. Para que eso pudiera suceder, el granito debía haber estado casi líquido cuando se encontraron.
detalle de granito en roca gris
Si el granito había estado fundido, debía haber una fuente de calor potente en el centro de la Tierra, dedujo Hutton.

Eso demostraba que el granito había estado fundido cuando se encontró con las rocas grises, lo que a su vez era la prueba de que había un motor de calor gigante en acción.

Además, mostraba que la Tierra no había permanecido sin cambios desde la creación, como decía la Biblia.

Con sus observaciones en Escocia, James Hutton había probado gran parte de su teoría de la Tierra como un sistema.

Pero aún no estaba satisfecho: quería saber si la Tierra tenía miles de años, como decía la Biblia, o era mucho, mucho más antigua.

La edad del planeta

En 1788, Hutton se dirigió al punto de Siccar en la costa de Berwickshire.

Lo que lo intrigaba eran los diferentes ángulos de las rocas a lo largo de los acantilados.

Había visto capas verticales a lo largo de parte de la costa pero sabía que más al norte, el ángulo cambiaba completamente y las capas eran horizontales.

Siccar PointDerechos de autor de la imagen DAVE SOUZA
Image captionLas rocas de Siccar Point están en distintos ángulos. Parte de la razón es el movimiento de las placas tectónicas. Hutton no tenía forma de saber eso, pero ello no impidió que entendiera qué estaba viendo.

La curiosidad de Hutton le hizo mirar más de cerca y entendió que estaba viendo el nacimiento y la muerte de mundos enteros.

En las capas horizontales y verticales de la roca, vio ciclos geológicos apilados unos encima de otros.

Cómic de Graeme McNeeDerechos de autor de la imagen GRAEME MCNEE

No sabía exactamente qué causó esa formación pero su brillante intuición le permitió deducir que involucraba procesos graduales que sucedían no en el tiempo bíblico, sino en el tiempo profundo, extendiéndose inmensamente.

Tenía razón. Hoy sabemos que la roca gris que examinó tiene alrededor de 425 millones de años y la roja, unos 345 millones de años. La brecha entre los dos es de 80 millones de años.

Y ese es el legado más importante de Hutton: la apreciación del tiempo profundo, el cronograma de un planeta.

Cómic de Graeme McNeeDerechos de autor de la imagen GRAEME MCNEE

Su frase fue: “No hay vestigio de un principio, ni perspectiva de un fin“.

En otras palabras, una intemporalidad en la que pequeños cambios graduales pueden lograr casi cualquier cosa.

Su reconocimiento del tiempo profundo fue un avance extraordinario, tan significativo como la teoría de la evolución de Darwin o la teoría de la relatividad de Einstein.

James Hutton vio lo que nadie más había visto antes. Fue el primero en captar la verdadera y vasta edad de la Tierra.

Fue ese descubrimiento más que ningún otro lo que permitió reconstruir la compleja historia de la vida de nuestro planeta.

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El cómic sobre el tiempo profundo aparece en este artículo por cortesía de su autor Graeme McNee, (graememcnee.com) y del Festival Internacional de Edimburgo (eif.co.uk). El texto está basado en la serie de la BBC “The men of rock

 

Alexander von Humboldt, la ciencia al completo

Pensador de extraordinaria amplitud, fue el primero en considerar la naturaleza en su conjunto. Una biografía rescata del olvido al geólogo, ecólogo y aventurero alemán

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Detalle del ‘Naturgemälde’ de Humboldt.
    La ciudad de Jena, con sus 4.000 habitantes y sus rebaños de ovejas cruzando las calles empedradas, vio perturbado su sosiego académico y pastoril en los últimos días de diciembre de 1794. Un grupo estridente encabezado por Schiller, Goethe y un jovencísimo científico que empezaba a andar en boca de todo el mundo, Alexander von Hum­boldt, habían adoptado la costumbre de reunirse a diario en la casa del primero, en la plaza del mercado, para discutir de ciencia con calor y estrépito, pasión y risotada hasta bien entrada la noche. Conocer al científico ejerció un poderoso estímulo sobre un Goethe cuarentón, algo barrigudo y melancólico, hasta el extremo de que Humboldt pudo bien ser la inspiración de su

Fausto.

Humboldt, que llegaría a ser el naturalista más renombrado de su tiempo, es hoy una figura arrinconada en la historia de la ciencia. Es paradójico, porque resulta muy difícil visitar alguna parte del mundo donde su apellido no haya bautizado algún lugar o algún fenómeno natural: la corriente de Humboldt junto a la costa de Chile y Perú, sierra Humboldt en México, pico Humboldt en Venezuela, el río Humboldt en Brasil, la bahía Humboldt en Colombia, el glaciar Humboldt en Groenlandia, montañas en China, Sudáfrica, Nueva Zelanda y la Antártida, cataratas en Tasmania y Nueva Zelanda, cientos de plantas y animales y hasta una de las manchas de la Luna, el mar de Humboldt. Pero eso son solo nombres, ¿verdad? Y el caso es que el de Humboldt no aparecería hoy en ninguna lista de los 10 o 20 grandes investigadores que han transformado el mundo.

La autora ha compuesto una narración admirable, tan preñada de entendimiento como de información novedosa

Esa es la injusticia que intenta reparar Andrea Wulf, escritora y profesora en el Royal College of Art londinense, con su obra monumental La invención de la naturaleza. El nuevo mundo de Alexander von Humboldt, que llega a las librerías el jueves. El libro asombra por dos razones. La primera es su exhaustiva investigación sobre el autor, que no solo la ha llevado a rebuscar por bibliotecas y archivos de medio mundo, sino también a seguir los pasos del naturalista alemán, a revivir en primera persona sus andanzas, escaladas y aventuras de descubrimiento. Y la segunda es que, tal vez como consecuencia de lo anterior, la autora ha compuesto una narración admirable, tan preñada de entendimiento como de información novedosa, tan plena de emoción vital como de conocimiento profundo. La intención de Wulf era revivir a Humboldt, y lo mejor que se puede decir de su libro es que lo ha conseguido.

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Cuadro de Goethe dedicado a Humboldt.

Con independencia de sus grandes y variados logros científicos, la vida de Alexander von Humboldt (Berlín, 1769-1859) es de las que merecen contarse, qué duda cabe. Naturalista, aventurero y hasta guapetón —si hemos de dar crédito al retrato que le hizo Weitsch a los 36 años—, Humboldt fue el gran geólogo y ecólogo de la primera mitad del siglo XIX, y seguramente el científico más conocido de su época.

Hijo de un oficial de Federico el Grande y de una hugonote que había salido pitando de la Francia de Luis XIV, y que lo crio con rigidez calvinista, mal estudiante de niño, menos interesado en la literatura y la ciencia que en alistarse en el Ejército para librar lejanas batallas, tuvo que hacer un curso de ingeniería para enamorarse de la botánica, y después de toda la ciencia. Educado por destacados intelectuales de la Ilustración, tuvo ocasión de conocer —y de asombrar— a los pensadores, estadistas y científicos más destacados de su tiempo.

Los mapas de California, México y el sur de EE UU no eran correctos hasta que el aventurero los rehízo, para deleite de Jefferson

Goethe y Schiller fueron solo los primeros de un censo prodigioso que incluye a Thomas Jefferson, el tercer presidente de Estados Unidos, y el segundo por la izquierda en el conjunto escultórico del monte Rushmore; también a Simón Bolívar y Charles Darwin, a Henry David Thoreau, a George Perkins Marsh y Ernst Haeckel, en un abanico de personajes que le sirven a Wulf para exponer las ideas más destacadas de aquella época apasionante.

Y su influencia sobre otros pensadores y científicos posteriores fue aún mayor, y en parte pervive hasta nuestros días. Inventó las isotermas y las iso­baras, esas líneas que unen los puntos de igual temperatura o presión que nos enseña la mujer del tiempo en la tele; descubrió el ecuador magnético de la Tierra; percibió la profunda semejanza que muestra la vegetación en todos los lugares del planeta cuando las condiciones ambientales son similares; al lector le bastará subir al Teide, como hizo Humboldt con ese y otros volcanes gigantescos, para contemplar todos los paisajes que ha visto en su vida en la Europa continental, por ejemplo.

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Dibujo realizado por Humboldt del volcán Jorullo (México).

Por encima de todo, Humboldt fue el primer científico que consideró la naturaleza en su conjunto. Aplicó el método newtoniano del pensamiento en dos tiempos —análisis y síntesis— al mundo biológico. El científico berlinés era todo lo contrario de un pensador de sillón: desde pequeño estaba obsesionado con el viaje y la aventura, y había heredado de sus profesores ilustrados una pasión por las mediciones precisas; embarcaba con 40 aparatos de medición muy avanzados para su época, y ni el desfiladero más angosto junto a un abismo le disuadía de medir la presión y la temperatura, la altitud y el azul del cielo.

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Manuscrito azteca adquirido por Humboldt.
 Pero todo ese lujo de detalle no era para él más que la primera parte, la que Newton llamó análisis en un contexto muy distinto. La segunda parte era la síntesis, y el gran observador se convertía ahí en un no menos grande pensador de extraordinaria amplitud. Esta capacidad suya para considerar la naturaleza en su conjunto asombró por igual a Goethe y a Darwin. Humboldt fue el primer científico que abarcó la biología como un todo, como una red de relaciones que regía el comportamiento de cada parte y que comprendía los espacios y los tiempos. La hipótesis de Gaia que ha formulado en nuestro tiempo James Lovelock, y que tiende a considerar la Tierra, o al menos la biosfera, como una especie de organismo vivo, es heredera del espíritu visionario de Humboldt.
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La invención de la naturaleza. Andrea Wulf. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia. Taurus. Madrid, 2016 578 páginas.

De todos su viajes, el primero y más importante fue seguramente la exploración de lo que hoy llamamos Latino­américa, y en particular de Venezuela. De forma inesperada, el presidente del Gobierno español en la época, Mariano de Urquijo, le facilitó un pasaporte para explorar sus colonias americanas, algo que hasta entonces había sido un privilegio exclusivo de los militares españoles y de la misión católica romana. Esta cerrazón al mundo era, precisamente, lo que hacía del sur y el centro de América un territorio de enorme interés para un investigador. Ni siquiera los mapas de México, California y el sur de Estados Unidos eran correctos hasta que el aventurero alemán los rehízo, para deleite de Jefferson, que tenía un enorme interés en anexionar esos territorios a la emergente Unión. En una cosa discrepaba el alemán del presidente: en su rechazo al esclavismo, cuya abolición tendría que esperar a Lincoln, la cuarta cabeza de Rushmore.

Dedicó sus últimos años a escribir Cosmos, su libro más popular y un hito de la divulgación científica. Y, por una de esas bromas del calendario, murió justo el año en que Darwin publicó El origen de las especies, libro que fundó la biología moderna y explicó, al fin, la razón última de la unidad de la naturaleza que obsesionaba a Humboldt: toda la vida tiene un origen común.

Lean a Wulf, ha escrito un libro maravilloso.

Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2016/09/09/babelia/1473420066_993651.html

Harry Hess. Expansión del fondo oceánico

Harry Hammond Hess

Harry Hammond Hess
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Nacimiento 24 de mayo 1906
Fallecimiento 25 de agosto 1969
Nacionalidad estadounidense
Campo geología
Alma máter Universidad de Princeton

Harry Hammond Hess (24 de mayo de 1906 – 25 de agosto de 1969) fue un geólogo y oficial de la Marina de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.

Es considerado uno de los “padres fundadores” de la teoría unificada de la tectónica de placas. Es especialmente conocido por sus teorías sobre la expansión del fondo oceánico, específicamente por sus trabajos sobre las relaciones entre los arcos insulares, las anomalías gravitacionales del fondo marino, y la peridotita serpentinizada, y la sugerencia que la convección del manto terrestre era la fuerza impulsora de este proceso. Este trabajo proveyó la base conceptual para el desarrollo de la teoría de la tectónica de placas. El precursor de esta teoría fue Alfred Wegener, pero la fundamenta Harry Hess.

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A principios de los años sesenta, Harry Hess, de la Universidad de Princeton, incorporó estos hechos recién des­ cubiertos a una hipótesis que más tarde se denominaría expansión del fondo oceánico. En el artículo, ahora clá­-sico, de Hess, proponía que las dorsales oceánicas estaban localizadas sobre zonas de ascenso convectivo en el man­to (Figura 1.–). A medida que el material que asciende desde el manto se expande lateralmente, el suelo oceáni-co es transportado de una manera parecida a como se mueve una cinta transportadora alejándose de la cresta de la dorsal. En estos puntos, las fuerzas tensionales fracturan la corteza y proporcionan vías de intrusión magmáti-ca para generar nuevos fragmentos de corteza oceánica.
Por tanto, a medida que el suelo oceánico se aleja de la cresta de la dorsal, es sustituido por nueva corteza. Hess propuso, además, que la rama descendente de una corriente de convección en el manto tiene lugar en los adre-dedores de las fosas submarinas. Hess sugirió que éstas son sitios donde la corteza oceánica es empujada de nue­vo hacia el interior de la Tierra. Como consecuencia, las porciones antiguas del suelo oceánico se van consumien­ do de manera gradual a medida que descienden hacia el manto. Como resumió un investigador, «¡no sorprende que el suelo oceánico sea joven, está siendo renovado constantemente!».
Una de las ideas centrales de Hess era que «la co­rriente convectiva del manto provocaba el movimiento de la capa externa de toda la Tierra». Así, a diferencia de la hipótesis de Wegener de que los continentes se abrían paso por el suelo oceánico, Hess propuso que la parte ho­rizontal de la corriente convectiva del manto transporta­ba de una manera pasiva los continentes. Además, en la propuesta de Hess se explicaba la juventud del fondo oceá­nico y la delgadez de los sedimentos. Pese a su atracción lógica, la expansión del fondo oceánico continuó siendo un tema muy controvertido durante algunos años.

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Un Trabajo en formato pdf, explica con más detalle este evento.
TECTÓNICA DE PLACAS

Material de Wikipedia y de fuentes públicas de internet.

Deriva continental, Alfred Wegener.

La deriva continental es el desplazamiento de las masas continentales unas respecto a otras. Esta hipótesis fue desarrollada en 1912 por el alemán Alfred Wegener a partir de diversas observaciones empíricas, pero no fue hasta los años 1960, con el desarrollo de la tectónica de placas, cuando pudo explicarse de manera adecuado el movimiento de los continentes.
La teoría de la deriva continental fue propuesta originalmente por Alfred Wegener en 1912, quien la formuló basándose, entre otras cosas, en la manera en que parecen encajar las formas de los continentes a cada lado del Océano Atlántico, como África y Sudamérica (de lo que ya se habían percatado anteriormente Benjamin Franklin y otros). También tuvo en cuenta el parecido de la fauna fósil de los continentes septentrionales y ciertas formaciones geológicas. Más en general, Wegener conjeturó que el conjunto de los continentes actuales estuvieron unidos en el pasado remoto de la Tierra, formando un supercontinente, denominado Pangea. Este planteamiento fue inicialmente descartado por la mayoría de sus compañeros, ya que su teoría carecía de un mecanismo para explicar la deriva de los continentes. En su tesis original, propuso que los continentes se desplazaban sobre el manto de la Tierra de la misma forma en que uno desplaza una alfombra sobre el piso de una habitación. Sin embargo, la enorme fuerza de fricción implicada, motivó el rechazo de la explicación de Wegener, y la puesta en suspenso, como hipótesis interesante pero no probada, de la idea del desplazamiento continental. En síntesis, la deriva continental es el desplazamiento lento y continuo de las masas continentales.

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La teoría en la actualidad.
La teoría de la deriva continental, junto con la de la expansión del fondo oceánico, quedaron incluidas en la teoría de las placas tectónicas, nacida en los años 1960 a partir de investigaciones de Robert Dietz, Bruce Heezen, Harry Hess, Maurice Edwing, Tuzo Wilson y otros. Según esta teoría, el fenómeno del desplazamiento sucede desde hace miles de millones de años gracias a la convección global en el manto, de la que depende que la litosfera sea reconfigurada y desplazada permanentemente.
Se trata en este caso de una explicación consistente, en términos físicos, que aunque difiere radicalmente acerca del mecanismo del desplazamiento continental, es igualmente una teoría movilista, que permitió superar las viejas interpretaciones fijistas de la orogénesis (geosinclinal y contraccionismo) y de la formación de los continentes y océanos. Por esto, Wegener es considerado, con toda justicia, su precursor y por el mismo motivo ambas teorías son erróneamente consideradas una sola con mucha frecuencia.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Alfred_Wegener
Descargar la teoria de Wegener en pdf
La teoria de Wegener