Descubren las huellas más antiguas de vida sobre tierra firme

Han encontrado fósiles de microorganismos que vivieron hace 3.480 millones de años en aguas termales. Solo se conocen seres vivos más antiguos entre los que vivieron en océanos.

  • Crestas en el cratón de Pilbara, al oeste de Australia, donde se han encontrado los restos
Crestas en el cratón de Pilbara, al oeste de Australia, donde se han encontrado los restos – Kathleen Campbell

Parece que una carambola milagrosa permitió que hace unos 4.000 millones de años la vida apareciera en la Tierra, cuando el Sistema Solar estaba recién nacido y apenas tenía 500 millones de años. Las condiciones químicas y físicas del planeta eran las adecuadas, y la vida se apañó para sobrevivir al Gran Bombardeo de asteroides que asoló la superficie. Parece también que otros lugares del Sistema Solar, como Marte, no fueron tan afortunados y que el agua se evaporó, pero en nuestro planeta azul la semilla de la vida germinó.

Desde entonces, el Sol ha vivido casi la mitad de su vida, y continentes enteros de la Tierra se han movido y hasta han desaparecido de la superficie. Aún así, los científicos saben que en algunos lugares muy concretos hay rocas excepcionalmente antiguas, que esconden en su interior los secretos de formas de vida que vivieron hace miles de millones de años. En un estudio publicado recientemente en la revista Nature Communications, los investigadores han informado del hallazgo de las huellas dejadas por una forma de vida primitiva que vivió hace 3.480 millones de años, y que se ha convertido en el ser vivo terrestre más antiguo descubierto nunca. Solo le superan en edad fósiles de formas de vida que vivieron en los océanos primitivos.

«Nuestro descubrimiento no solo aumenta la antigüedad de la vida de las aguas termales (“hot springs” en inglés), además indica que la vida estaba presente sobre la superficie terrestre mucho antes de lo que se pensaba, en concreto unos 580 millones de años antes», ha dicho Tara Djokic, estudiante de doctorado en la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia) y primera autora del estudio. De hecho, hasta ahora los restos más antiguos de vida en tierra firme eran los que están en Sudáfrica y tienen entre 2.700 y 2.900 millones de años.

La investigadora Tara Djokic en el cratón de Pilbara
La investigadora Tara Djokic en el cratón de Pilbara– Dale Anderson

La importancia de esto radica en que la hipótesis más aceptada sobre el origen de la vida en la Tierra plantea que los primeros microorganismos se desarrollaron o aparecieron en los océanos, en concreto junto a chimeneas hidrotermales. Pero al encontrar formas de vida tan antiguas sobre tierra firme, gana peso la idea de que quizás fuera allí donde ocurriera antes, en opinión de Djokic. Eso o que aparecieran simultáneamente en ambos lugares.

Los investigadores examinaron depósitos muy antiguos, de cerca de 3.500 millones de años de edad, situados en la Formación Dresser, en pleno cratón de Pilbara, uno de los lugares del mundo donde se pueden encontrar las rocas más antiguas. La región se encuentra al noroeste de Australia, y junto al cratón de Kaapvaal, permite obtener muestras de rocas que pertenecen al eón Arcaico, con una antigüedad de hasta 3.600 millones de años.

Cratón de Pilbara (coloreado en rojo), al noroeste de Australia
Cratón de Pilbara (coloreado en rojo), al noroeste de Australia– HESPERIAN/WIKIPEDIA

Hasta ahora, se pensaba que esos depósitos se habían formado bajo el agua del océano. Pero al analizar la acumulación de un mineral vinculado con la actividad hidrotermal en la superficie terrestre, la geiserita, los autores concluyeron que estos depósitos estaban emergidos hace 3.500 millones de años y que formaban parte de una formación de aguas termales.

Aparte de esto, los autores encontraron unas burbujas y texturas en empalizada, formadas por micoorganismos, en el interior de las rocas de este depósito. Estas huellas se encontraron dentro de unos estromatolitos, unas estructuras fósiles que se asemejan a rocas compuestas por la acumulación de múltiples capas al estilo de una cebolla. Estas rocas se forman gracias al crecimiento de comunidades de microorganismos, que van creciendo hacia arriba y apilándose unos sobre otros, y a causa de un proceso de fosilización.

Burbujas acumuladas en los depósitos del cratón de Pilbara. Evidencia más antigua de vida primitiva en tierra firme
Burbujas acumuladas en los depósitos del cratón de Pilbara. Evidencia más antigua de vida primitiva en tierra firme– UNSW

«Esto muestra que una diversa variedad de vida existió ligada al agua dulce, en tierra, muy al comienzo de la historia de la Tierra», ha dicho Martin Van Kranendonk, coautor del estudio y también investigador en la Universidad de Nueva Gales del Sur.

En opinión de Ricardo Amils, catedrático de microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid, este trabajo «contribuye a romper el dogma sobre el origen de la vida en los océanos». Sin embargo, ha recordado que hay otras opciones sobre el origen de la vida, relacionadas con la aparición de la vida en el subsuelo de la Tierra, «asociada a minerales, protegida de impactos meteoríticos y radiación ultravioleta y que posteriormente colonizó otros ambientes».

De la Tierra a Marte

Las repercusiones de este trabajo no solo se quedan en la Tierra. Los autores también han explicado que este descubrimiento tiene implicaciones para la búsqueda de vida más allá de la Tierra. Si la vida estaba presente en aguas termales hace 3.480 millones de años en la Tierra, ¿podía estar presente en Marte en el mismo momento, antes de que el planeta rojo perdiera su atmósfera y el agua líquida de su superficie?

«Los depósitos de Pilbara tienen la misma edad que gran parte de la corteza de Marte, lo que convierte a las regiones donde hubo aguas termales en el planeta rojo en un objetivo muy interesante en nuestra misión de buscar vida allí», ha explicado Kranendonk. De hecho, la misión Mars2020 de la NASA tiene entre sus próximos puntos de aterrizaje posibles los montes Columbia, una zona en la que se cree que pudo haber aguas termales en el pasado.

TORRE DEL DIABLO

 (Devils Tower, Wyoming. EUA.) Esta geoforma mesetiforme es emblemática del estado de Wyoming y hace más de 100 años fue declarada Monumento Nacional. En ella se filmó una parte esencial de la película “Encuentros Cercanos del Tercer Tipo.” Tiene más de 260 metros de altura desde su base y es un “cuello volcánico” (también llamado “pitón”, o “neck”, en inglés.) Está formado por rocas originadas en un magma que no alcanzó a salir a la superficie y se enfrió dentro del conducto o chimenea volcánica. En esas condiciones, el magma protegido por la aislación térmica que generó la “roca de caja” (roca en la cual existió la fisura que ofició de conducto volcánico), pudo enfriar tan lentamente como para que la pérdida de volumen por enfriamiento ( = contracción térmica) se resolviese en un sistema de fracturas poligonales. Esas fracturas dividen el conjunto de la roca en una serie de columnas muy regulares, extremadamente largas con relación al diámetro de cada columna. Las columnas más frecuentes son de rocas básicas como los basaltos, aunque en este caso particular están formadas por una roca denominada fonolita porfirica, cuya antigüedad es del Cenozoico temprano (Paleoceno.) Luego del enfriamiento del magma, posteriores procesos erosivos eliminaron la “roca de caja”, quedando como remanente este relleno del conducto volcánico.

Máximo térmico del Paleoceno-Eoceno

La gráfica muestra la evolución del clima durante los últimos sesenta y cinco millones de años. El máximo térmico del Paleoceno-Eoceno está remarcado en rojo y probablemente se encuentra subestimado en un factor de entre 2 y 4 a causa de una vaga estimación en el muestreo de datos.

El Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (MTPE, PETM en inglés), llamado también Máximo Térmico del Eoceno Inicial, o Máximo Térmico del Paleoceno Superior,1 fue un brusco cambio climático que marcó el fin del Paleoceno y el inicio del Eoceno, hace 55,8 millones de años. Se trata de uno de los períodos de cambio climático más significativos de la era Cenozoica, que alteró repentinamente la circulación oceánica y atmosférica, provocando la extinción de multitud de géneros de foraminíferos bentónicos, y causando grandes cambios en los mamíferos terrestres que marcaron la aparición de los linajes actuales.

En apenas 20 000 años, la temperatura media terrestre aumentó en 6 °C, con un correspondiente aumento del nivel del mar, así como un calentamiento de los océanos.2 A pesar de que el calentamiento pudo desencadenarse por multitud de causas, se cree que las principales fueron la fuerte actividad volcánica y la emisión de gas metano que se encontraba almacenado en los clatratos de los sedimentos oceánicos, y que pudieron intensificar el calentamiento al liberar a la atmósfera grandes cantidades de carbono empobrecido en el isótopo carbono-13. Además, las concentraciones atmosféricas de CO2 aumentaron de forma significativa, perturbando su ciclo y causando la elevación de la lisoclina, y una escasez de oxígeno en las profundidades oceánicas que, a la postre, provocó la mayoría de las extinciones marinas.

Escenario[editar]

Nombre[editar]

En un primer momento, y a falta de dataciones precisas, el MTPE se ubicó a finales del Paleoceno,3 denominándose Máximo Térmico del Paleoceno Superior (LPTM en inglés).1 4 5 6 Sin embargo, posteriormente, el nombre que adoptaron la mayoría de los textos fue el de Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno, ya que el límite entre ambas épocas fue definido oficialmente coincidiendo con el instante de mayor aumento de carbono-12, siendo este hecho la causa del suceso climático en cuestión.7 8 No obstante, en otras publicaciones creen más conveniente utilizar el nombre de Máximo Térmico del Eoceno Inicial, ya que las temperaturas máximas absolutas se alcanzan al inicio de este período, con posterioridad a la liberación de carbono-12 a la atmósfera.9 10 11

Escenario temporal[editar]

Teniendo en cuenta las incertidumbres en la datación radiométrica, el máximo térmico del Paleoceno-Eoceno tuvo lugar entre 55,8 y 55,0 millones de años antes de nuestra era.8 12 13 14 15 16 Duró aproximadamente 20 000 años, y vino precedido de un período más amplio de seis millones de años de calentamiento global gradual que se inició a mediados del Paleoceno,17 y llegó a su máxima expresión en el denominado «Óptimo Climático del Eoceno» (varios millones de años después del MTPE). Sin embargo, durante este período, existieron también varios eventos de enfriamiento, como el evento Elmo (en:Eocene Thermal Maximum 2). Durante los primeros 1000 años del MTPE, se estima que fueron liberadas en los océanos y en la atmósfera entre 1500 y 2000 gigatoneladas de carbono (–2 Gt/año), tasa de emisión cuatro veces menor que la emitida en 2005 por la actividad humana (7,8 Gt/año).18

Disposición terrestre[editar]

Durante el Eoceno, la disposición del planeta era significativamente diferente. El istmo de Panamá no ejercía todavía de puente entre América del Norte y América del Sur, permitiendo el tránsito de aguas entre el océano Atlántico y el Pacífico. Por otra parte, el pasaje de Drake se obstruyó, impidiendo el aislamiento térmico de la Antártida. Este hecho, junto con los altos niveles de CO2, indican que no había importantes capas de hielo, por lo que el planeta carecía de hielo, por aquel entonces, casi en su totalidad.17

Evidencias y cronología[editar]

La prueba más sólida para ratificar la existencia del cambio climático es proporcionada por la variación negativa en el registro del carbono-13, el isótopo más común del carbono, con una excursión negativa, súbita y pronunciada de entre –2 ‰ y –3 ‰.13 Esta inyección masiva de carbono empobrecido en carbono-13 implica la liberación de grandes cantidades de carbono-12, como mínimo 6800 gigatoneladas sobre la atmósfera y los océanos durante los 20 000 años que se prolongó.19

La cronología de la disminución relativa de carbono-13 en el MTPE se ha calculado de dos maneras distintas, complementarias entre sí. La más importante de ellas es la ODP Core 690 (realizada en el mar de Weddell), pues el período está casi exclusivamente basado en este registro, aunque inicialmente fue calculado mediante una aproximación tomando en cuenta una tasa constante de sedimentación.20 Más tarde surgió otro modelo distinto, asumiendo que el flujo del helio-3 es constante, pues este isótopo del helio es producido por el Sol constantemente, y no hay razones para creer que se produjeran grandes cambios en las fluctuaciones del viento solar durante aquel breve período.21 Ambos modelos tienen sus carencias, pero coinciden en las cuestiones más importantes. Entre los puntos en los que coinciden, cabe destacar que ambos están de acuerdo en que la liberación del carbono se produjo en dos etapas, cada una con una duración aproximada de 1000 años, separadas por un período de unos 20 000 años. Los modelos divergen, sobre todo, en las estimaciones del tiempo de recuperación, que oscilan entre los 150 000 para el primero,20 y 30 000 años para el segundo modelo.21 Otras teorías sugieren que el calentamiento tuvo lugar 3000 años antes de la liberación del carbono-12, aunque las causas iniciales continúan siendo inciertas.22 Se han realizado estudios en el Pirineo español que confirman el aumento de CO2 durante el MTPE.23

 Gráfico que muestra el registro de temperaturas del fondo oceánico. El máximo térmico del Paleoceno-Eoceno está representado mediante las siglas MTPE.

La temperatura media del planeta aumentó en 6 °C de forma drástica, en un período de apenas 20 000 años. Este cálculo se basa en los valores de magnesio/calcio y en la concentración del isótopo oxígeno-18, que es el recurso más utilizado para calcular temperaturas en el Eoceno, ya que debido al escaso hielo los cálculos ganan en seguridad, al permanecer constante la concentración de oxígeno-18 oceánico.24 Otros análisis, centrados en la composición de la flora, así como de la forma y tamaño de sus hojas, arrojan un resultado similar: aumento de 5 °C, además de revelar que, al inicio del MTPE, las precipitaciones fueron escasas pero que, con el tiempo, fueron aumentando progresivamente.25 Debido al ascenso de las temperaturas, los escasos hielos comenzaron a derretirse, provocando la reducción del albedo, lo que a su vez produjo un ascenso de las temperaturas en un proceso de retroalimentación positiva. Esto causó que el incremento de temperatura fuera mayor en los polos, alcanzando temperaturas medias anuales de entre 10 y 20 °C.26 El calentamiento del agua de la superficie del océano Ártico fue tal, que llegó a albergar formas de vida propias de los trópicos, como los dinoflagelados, alcanzando temperaturas mayores a 22 °C.27

No sólo aumentó la temperatura, sino que también lo hizo la humedad, debido al incremento de la tasa de evaporación, más acusada en los trópicos. Un isótopo del hidrógeno, el deuterio (2H), revela que esta humedad fue transportada hacia los polos, explicando así las intensas lluvias que tuvieron lugar en el océano Ártico.28

Océanos[editar]

Debido al escaso hielo, el nivel del mar ascendió significativamente debido al incremento de la temperatura. Prueba de ello es el desplazamiento de los palinomorfos (partículas del tamaño de un grano de polen) del océano Ártico, que reflejan una disminución de la materia orgánica terrestre en comparación con la materia orgánica marina.27

A comienzos del MTPE, el patrón de la circulación oceánica cambió radicalmente en un período inferior a 5000 años. La dirección de la circulación se revirtió, causando por ejemplo que en el océano Atlántico la corriente del fondo fluyera desde el norte hacia el sur, cuando siempre había ocurrido a la inversa. Estos efectos perduraron, al menos, durante 40 000 años. Este cambio en el flujo de agua caliente a las profundidades oceánicas agravó el calentamiento. La composición química de los océanos también se vio alterada enormemente.29

En varias partes de la mayoría de los océanos, especialmente en el norte del océano Atlántico, la bioturbación (la reexposición de material, generalmente tóxico, que se encuentra almacenado bajo los sedimentos) resultaba casi inexistente. Esto podría deberse al cambio de la circulación oceánica, que causó que el fondo oceánico aumentase su temperatura, y con ello que apenas albergara oxígeno (anoxia). Sin embargo, en algunos lugares de los océanos la bioturbación no cesó.30

Otro efecto del MTPE sobre el medio oceánico fue la elevación del límite de la lisoclina.31 La lisoclina indica la profundidad a la cual se disuelve espontáneamente el carbonato en los océanos. Hoy en día, dicho límite se encuentra a 4 km por debajo de la superficie oceánica, cifra muy similar a la media de profundidad de los océanos. Esta profundidad depende, entre otros factores, de la temperatura y de la cantidad de CO2 disuelto, por lo que ambos factores elevaron la lisoclina cada vez más hacia la superficie oceánica, provocando la disolución de los carbonatos de las aguas profundas.32 Esta acidificación de las aguas profundas se puede observar en los estratos del suelo oceánico (si la bioturbación no ha sido especialmente activa, ya que en ese caso las pruebas se destruirían), pues muestra un cambio bastante acusado, pasando desde carbonatos con un color grisáceo, a carbonatos rojizos y arcillosos, para después volver de nuevo a los grisáceos.33 Estas evidencias se muestran mucho más claras en el norte del océano Atlántico que en cualquier otro, de lo que se deduce que la acidificación fue mucho más acusada allí. En algunas zonas del sureste del Atlántico, la lisoclina llegó a elevarse 2 km en tan sólo unos miles de años.30

Flora y fauna[editar]

Vista al microscopio del foraminífero bentónico Ammonia tepida. Este grupo de organismos fue perjudicado durante el máximo térmico del Paleoceno-Eoceno.

El MTPE produjo la extinción del 35-50 % de los foraminíferos bentónicos en un lapso de 1000 años, porcentaje más elevado que en la extinción masiva del Cretácico-Terciario acontecida unos 10 millones de años antes. En contraposición, los foraminíferos planctónicos se diversificaron, y los dinoflagelados y mamíferos prosperaron. También cabe destacar el auge de las bacterias.22

Es difícil dar una explicación de las extinciones de los organismos del fondo marino, ya que muchas de ellas fueron solamente regionales, afectando principalmente a aquellos distribuidos al norte del océano Atlántico. Esto significa que, al contrario que la temperatura, no se pueden formular hipótesis generales de la reducción del oxígeno, o de la corrosividad del carbono debido a los carbonatos insaturados de las profundidades oceánicas. El único factor global es el aumento de la temperatura, y parece que toda la culpa recae sobre este elemento. Las extinciones regionales del Atlántico norte son atribuidas, en general, al alto nivel de anoxia en las profundidades de sus aguas.19 34

El incremento de los niveles de CO2 produjo una acidificación de las aguas superficiales, lo que resultó extremadamente nocivo para los corales.35 Se ha demostrado experimentalmente que también resulta muy perjudicial para el plancton calcáreo.36 Sin embargo, los ácidos usados en el laboratorio para simular el aumento natural de la acidez que resultarían del aumento de las concentraciones de CO2 podrían haber arrojado resultados engañosos. Prueba de ello son los cocolitóforos (al menos Emiliania huxleyi), los cuales se volvieron más abundantes en aguas acidificadas.37 Curiosamente, al nanoplancton calcáreo no se le atribuye ningún cambio en su distribución por la acidificación durante el MTPE, como sí ocurrió con los cocolitóforos.37 La acidificación, en cambio, dio lugar a un importante aumento de algas calcificadas,38 y también, aunque en menor medida, de foraminíferos calcáreos.39

El aumento de los mamíferos es otro aspecto interesante. No se han hallado pruebas de ningún aumento en la tasa de extinción entre los organismos terrestres. Muchos de los principales órdenes de mamíferos, incluyendo los artiodáctilos, los caballos y los primates, surgieron rápidamente y se propagaron por todo el planeta entre 13 000 y 22 000 años después del inicio del MTPE.40 41 Esta diversificación y dispersión de los primates fue un aspecto clave para la evolución humana.

Existen multitud de causas que pudieron provocar o intensificar el MTPE, por lo que resulta complicado averiguar claramente cuáles de ellas tuvieron mayor repercusión. Las temperaturas globales aumentaron a un ritmo constante en todo el planeta, provocando una serie de sucesos agravados por mecanismos de retroalimentación positiva. Para poder determinar estos factores, se ha recurrido al balance de masa del isótopo del carbono, pues el carbono puede variar su ciclo en períodos relativamente cortos. La concentración relativa de carbono-13 descendió entre –2 ‰ y –3 ‰, y analizando las reservas de carbono, se puede considerar qué masa de la reserva sería necesaria para producir el efecto. El único supuesto del que se parte es que la masa de carbono contenida tanto en la atmósfera como en los océanos durante el Paleógeno era la misma que la actual, algo que resulta verdaderamente difícil de confirmar.

Para que se produjera dicha perturbación en la concentración de carbono-13, según esta teoría los volcanes deberían haber expulsado cerca de 1500 gigatoneladas de carbono durante los dos períodos de 1000 años. Para una visión más comprensible de esta cifra: se trata de una tasa 200 veces superior a la del resto del Paleógeno, aunque dicha suma es improbable, pues no se han encontrado indicios de una actividad volcánica de tal magnitud en toda la historia de la Tierra. Sin embargo, cerca de un millón de años antes del MTPE, una importante actividad volcánica comenzó a asolar el este de Groenlandia, aunque por sí sola no puede explicar la rapidez con la que tuvo lugar el calentamiento. Incluso en el caso de que las 1500 gigatoneladas hubiesen sido expulsadas repentinamente de una sola vez, se necesitarían otros factores que hubiesen dado lugar a mecanismos de retroalimentación positiva para producir la alteración que se ha observado en el isótopo del carbono.

Por otra parte, se ha sugerido que los aumentos repentinos de la actividad volcánica estuvieron asociados a la actividad del rift continental oceánico, que expulsó magma caliente sobre los sedimentos ricos en carbono, lo que hubiera desencadenado la liberación del metano.42 Otras fases mucho más tardías de la actividad volcánica habrían causado la expulsión de mayor cantidad de gas metano, provocando otros períodos de calentamiento global durante el Eoceno, como el ETM2 (siglas inglesas de Máximo térmico del Eoceno 2, comúnmente evento Elmo).19

Liberación de gas metano[editar]

Clatratos de metano en plena combustión. En ella se produce agua y dióxido de carbono en abundantes cantidades, siendo con toda probabilidad una de las causas principales del MTPE.

Ninguna de las teorías permite explicar, por sí sola, la excursión del isótopo carbono-13 y el calentamiento que tuvo lugar durante el MTPE. El mecanismo de retroalimentación positiva que pudo amplificar más la perturbación inicial fueron los clatratos, según la llamada hipótesis del fusil de clatratos. El metano, que se acumula de forma continua en los sedimentos de los fondos oceánicos debido a la descomposición orgánica, es estable en el agua a cierta presión y temperatura, formando cúmulos en estado sólido. A medida que la temperatura se incrementa, la presión que se ejerce decae, la configuración deja de ser estable, y los clatratos se disocian, causando la liberación del gas metano a la atmósfera. Dado que los clatratos en sí mismos poseen un –60 ‰ en la concentración de carbono-13 con respecto a la atmósfera, pequeñas cantidades de estos materiales podrían producir grandes variaciones relativas de carbono-13. Además, el metano es un potente gas invernadero, unas ocho veces más eficaz que el dióxido de carbono, por lo que, al ser expulsado hacia la atmósfera, pudo causar un gran calentamiento global que, a su vez, calentara los océanos y diera lugar a más emisiones de metano, desestabilizando el sistema. Se ha calculado que el océano habría tardado unos 2300 años en alcanzar la temperatura que permitiera disociar los clatratos de su fondo, aunque este cálculo está basado en una serie de supuestos.43

Para que esta hipótesis sea válida, los océanos deberían mostrar signos de calentamiento antes de la excursión del isótopo del carbono, pues el metano tarda un tiempo hasta que logra incorporarse a la atmósfera. Hasta hace relativamente poco tiempo, las pruebas mostraban que ambos picos eran simultáneos, restando apoyo a la teoría. Sin embargo, estudios recientes han logrado detectar un breve lapso de tiempo entre el calentamiento inicial y la disminución relativa de carbono-13.44 Algunos paleotermómetros, como el TEX86, también coinciden en que el calentamiento sucedió unos 3000 años antes de la disminución relativa del isótopo del carbono.22 Sin embargo, el agua oceánica más profunda no parece evidenciar este intervalo de tiempo.

Los análisis de estos registros revelan otro hecho interesante: los foraminíferos planctónicos grabaron pequeños cambios en los valores de los isótopos antes que los foraminíferos bentónicos, que habitan en los sedimentos de los océanos. Los caparazones de estos organismos recogen estas variaciones al oxidarse, por lo que una liberación gradual de gas metano en el fondo oceánico tendría que haber oxidado primero los caparazones de los foraminíferos bentónicos. El hecho de que los foraminíferos planctónicos fueran los primeros en mostrar estos signos de oxidación se debe a que el metano fue liberado tan rápidamente que su oxidación agotó todo el oxígeno del fondo oceánico, permitiendo que, después de esto, el metano alcanzase la atmósfera sin oxidarse, donde reaccionaría con el oxígeno atmosférico. De este análisis se deduce que el proceso de liberación del metano duró aproximadamente 10 000 años.44

Impacto de cometa[editar]

Las variaciones orbitales muestran la relación entre la excentricidad orbital (azul) y las temperaturas (negro). Una teoría propone esta relación como una de las causantes del MTPE.

Otra teoría afirma que un cometa rico en carbono-12 impactó sobre la superficie terrestre e inició el calentamiento global.45 Incluso suponiendo que el tamaño del cometa se encontrara en el límite para que la catástrofe no dejara huella sobre el planeta (según la teoría unos 10 km), y que después del suceso se produjeran procesos de retroalimentación, todavía serían necesarias 100 gigatoneladas de carbono extra que tendrían que provenir de actividades terrestres. Sin embargo, esta teoría todavía posee algunas cuestiones sin resolver y no explica al detalle todo lo acontecido. Según la teoría, el cometa habría causado la formación de una capa arcillosa de 9 metros de espesor tremendamente magnetizada, pero otras fuentes creen que esta capa se formó a un ritmo demasiado lento como para que fuera consecuencia del impacto, atribuyendo su creación a las bacterias, que prosperaron durante el calentamiento.22 Por otra parte, la anomalía del iridio (indicador fiable de impactos sobre el planeta) que se ha observado en España es demasiado reducida como para confirmar el impacto del cometa.46

Ciclos orbitales[editar]

Debido a la existencia de otros cambios climáticos de escala global, como el ETM2 (evento Elmo), se ha formulado la hipótesis de que estos cambios se repiten de forma regular, y que son consecuencia de las variaciones orbitales en la excentricidad de la órbita terrestre. La proximidad al Sol hizo que la radiación solar aumentase, y con ello la temperatura, traspasando así el umbral para dar rienda suelta a los diversos procesos de retroalimentación positiva.15

Quema de turba[editar]

Se llegó a postular una teoría que afirmaba que el MTPE fue provocado por la combustión de grandes cantidades de turba, un material orgánico rico en carbono. Sin embargo, para producir la disminución relativa de carbono-13 que tuvo lugar, sería necesario que se quemara el 90 % de la biomasa terrestre de aquel entonces. Dado que durante el MTPE las plantas crecieron desenfrenadamente, esta teoría ha quedado refutada.47

Período de recuperación[editar]

El registro del isótopo carbono-13 muestra un tiempo de recuperación de entre 30 00021 y 150 000 años,20 un período relativamente corto si lo comparamos con la permanencia del carbono en la atmósfera actual (entre 100 000 y 200 000 años). Cualquier explicación satisfactoria de este rápido tiempo de recuperación debe incluir un efectivo mecanismo de retroalimentación.48

El modo más probable de recuperación vendría dado por un incremento en la productividad biológica, transportando rápidamente el carbono hacia el fondo oceánico. Esto contaría con la ayuda de las altas temperaturas globales y con los altos niveles de CO2, así como con un incremento de los suministros de nutrientes (las altas temperaturas y las elevadas precipitaciones causarían una gran erosión continental, y la actividad volcánica pudo haber proporcionado más nutrientes). Una prueba del aumento de la productividad biológica podría ser el bario,48 sin embargo, el aumento de este elemento podría también deberse a la liberación del bario disuelto junto con el metano del fondo oceánico.49 Además, la diversificación evidencia que la productividad aumentó sobre todo en las zonas costeras, donde la flora marina permaneció caliente y fértil, contrarrestando la reducción de la productividad en los fondos oceánicos.39

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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Enlaces externos[editar]

En español[editar]

En inglés[editar]

La Formación Jaizkibel y sus singulares geoformas “de Möbius”

El monte Jaizkibel se alza sobre las ciudades de Fuenterrabía, Irún, Pasajes, Rentería y Lezo (Guipúzcoa, País Vasco). Posee unos afloramientos rocosos –áreas en las que el terreno está formado por capas de rocas sin vegetación– en su parte más oriental, zona conocida como Formación Jaizkibel (edad Eoceno).

En la serie de artículos [1] a [3], el equipo de Carlos Galán del Laboratorio de Bioespeleología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi estudia ciertas geoformas situadas sobre un conjunto de escarpes de arenisca en la Formación Jaizkibel. Esas geoformas incluyen –según se enumera en [3]– boxworks, cintas perforadas, bandas de Moebius, formas residuales de disolución, estructuras de corriente, nódulos, láminas e inclusiones ferruginosas, figuras de intercepción y anillos de Liesegang.

Aunque mis conocimientos de geología son nulos, cuando un compañero geólogo me comentó la inclusión de bandas de Moebius en la descripción de la Formación Jaizkibel, me animé a buscar estas superficies en los artículos de Carlos Galán y su equipo.

En [2], los autores describen las geoformas que denominan ‘bandas de Moebius’ del siguiente modo:

La formación de patrones en forma de cintas o bandas adquiere su más extravagante expresión en las geoformas que hemos denominado informalmente “bandas de Moebius”. Estas se encuentran en paredes de abrigos y cuevas en avanzado estado de arenización. Forman bandas delgadas que destacan de la roca en relieve positivo con un perfil en T: el trazo superior de la T forma una banda separada paralela a la superficie de la pared y el trazo vertical sirve de unión entre la banda y la pared de roca. La banda en sí está perforada por alveolos, sobre todo en sus bordes externos, que resultan recortados por muescas. Las bandas de este tipo pueden tener desarrollos sinuosos, de varios metros, siguiendo la curvatura de las paredes de las cavidades, por lo que en ocasiones recuerdan el desarrollo sin fin de la figura matemática llamada banda de Moebius. Aunque predominan las bandas verticales o que siguen la línea de mayor pendiente, las hay oblicuas y entrelazadas.

Tras la descripción de estas geoformas, los autores incluyen un párrafo en el que citan algunas características de la banda de Möbius: es una superficie no orientable, sólo posee una cara, tiene un único borde y es una superficie reglada. Explican también como puede construirse pegando dos lados opuestos de una cinta de papel tras un giro de 180 grados; incluso comentan qué sucede si se corta una banda de Möbius longitudinalmente:

Si se corta una cinta de Moebius a lo largo, a diferencia de una cinta normal, no se obtienen dos bandas, sino una banda más larga pero con dos vueltas. Si a ésta banda se la vuelve a cortar a lo largo, se obtienen otras dos bandas entrelazadas pero con vueltas. A medida que se va cortando a lo largo de cada una, se siguen obteniendo más bandas entrelazadas.

Recordemos que la anterior propiedad es solo cierta si se corta la banda de Möbius longitudinalmente por la altura mitad. En la anterior descripción, esa banda más larga obtenida con dos vueltas es (homeomorfa a) un cilindro –lo que llaman una “cinta normal”–, por ello, al volver a cortarlo por la mitad longitudinalmente, se obtienen dos cilindros, pero enlazados. Al repetir la operación se van duplicando los cilindros, que se entrelazan por parejas y entre ellos.

En este párrafo, los autores también comentan que la banda de Möbius ha servido de inspiración en el mundo del arte, nombrando la película argentina Moebiusbasada en el cuento Un metropolitano llamado Moebiusdel astrónomo y escritor Armin Joseph Deutsch.

La descripción de esta serie de propiedades de la banda de Möbius, es un modo de justificar la elección del nombre de estas geoformas, al finalizar esta parte del artículo con esta afirmación:

Aspectos y caracteres paradójicos análogos los presentan las geoformas halladas en Jaizkibel

La metáfora de la banda de Möbius –aunque estas formaciones no lo sean en realidad– es una deliciosa manera de hablar de estas geoformas que, sin lugar a dudas, son bellas, singulares y sorprendentes… como una banda de Möbius.

Más información

[1] Carlos Galán y Marian Nieto, Bandas de Moebius, Boxworks y otras raras Geoformas en arenisca de la Formación Jaizkibel, Sociedad de Ciencias Aranzadi, 2010

[2] Carlos Galán y Marian Nieto, Bandas de Moebius, Boxworks y otras raras Geoformas en arenisca de la Formación Jaizkibel, Boletín Sedeck (Sociedad Española de Espeleología y Ciencias del Karst) 8, 20-41, 2012

[3] Carlos Galán, José Manuel Rivas, Robert Ionescu y Marian Nieto, Disolución intergranular y evolución de cuevas y geoformas: los ejemplos más extravagantes del mundo en erenisca de edad eoceno (Formación Jaizkibel, País Vasco), Sociedad de Ciencias Aranzadi, 2013

[4] Marta Macho Stadler, Las bandas de Möbius de Jaizkibel, ZTFNews.org, 11 marzo 2014

Nota: Muchas gracias a Carlos Galán por permitir utilizar las imágenes incluidas en sus artículos.

Sobre la autora: Marta Macho Stadler es profesora de Topología en el Departamento de Matemáticas de la UPV/EHU, y colaboradora asidua en ZTFNews, el blog de la Facultad de Ciencia y Tecnología de esta universidad.

Los investigadores confirman la existencia de un “continente perdido” en isla de Mauricio

Los investigadores confirman la existencia de un "continente perdido" en virtud de Mauricio
El autor principal, el profesor Lewis D. Ashwal estudiar un afloramiento de rocas traquita en Mauricio. Estas muestras son cerca de 6 millones de años, pero es sorprendente que contienen granos de circón como los viejos como 3000 millones de años. Crédito: Susan Webb / Universidad de Wits

Los científicos han confirmado la existencia de un “continente perdido” en la isla del Océano Índico de Isla Mauricio que fue dejado en off por la ruptura del supercontinente Gondwana, que comenzó 200 millones de años ago.The pieza de la corteza, la cual fue posteriormente cubiertos por el joven de lava durante las erupciones volcánicas en la isla, parece que hay una pequeña pieza de antiguo continente, que se separó de la isla de Madagascar, cuando África, India, Australia y la Antártida se separaron y formaron el Océano Índico. “Estamos estudiando el proceso de desintegración de los continentes, con el fin de comprender la historia geológica del planeta “, dice ingenios geólogo, profesor Lewis Ashwal, autor principal del artículo” circones arqueanos en rocas de edad Mioceno hotspot oceánica establecer antigua corteza continental por debajo de Mauricio “, publicado en la prestigiosa revista Nature Communications .

Al estudiar el mineral, circón, que se encuentra en rocas arrojadas por la lava durante , Ashwal y sus colegas Michael Wiedenbeck del Centro de Investigación Alemán de Geociencias (GFZ) y Trond Torsvik de la Universidad de Oslo, científico invitado en GFZ, han encontrado que los remanentes de este mineral eran demasiado viejo para pertenecer en la isla de Mauricio.

“La tierra se compone de dos partes – , que son de edad y océanos, que son”. Joven “En los continentes a encontrar rocas que son más de cuatro mil millones de años, pero se encontró nada de eso en los océanos, ya que esto es donde se forman nuevas rocas “, explica Ashwal. “Mauricio es una isla, y no hay rocas mayores de 9 millones de años en la isla. Sin embargo, mediante el estudio de las rocas en la isla, hemos encontrado circones que son tan antiguo como 3 mil millones de años.”

Circones son minerales que se producen principalmente en los granitos de los continentes. Contienen pequeñas cantidades de uranio, torio y plomo, y debido al hecho de que sobrevivan muy bien, que contienen un rico registro de los procesos geológicos y se pueden fechar con extrema precisión.

Los investigadores confirman la existencia de un "continente perdido" en virtud de Mauricio
India topografía del océano que muestra la ubicación de Mauricio como parte de una cadena de volcanes más antiguas progresivamente se extienden desde el actualmente activo hot-spot de la Reunión hacia los 65 millones de años de edad, trampas de Deccan de la India del noroeste. Crédito: Universidad de Wits

“El hecho de que hayamos encontrado circones de esta edad demuestra que no existen materiales de la corteza terrestre mucho más antiguas en virtud de Mauricio que sólo podría haber originado a partir de un continente”, dice Ashwal.

Esta no es la primera vez que circones que son miles de millones de años de antigüedad han sido encontrados en la isla. Un estudio realizado en 2013 ha encontrado rastros de este mineral en la arena de la playa. Sin embargo, este estudio recibió algunas críticas, incluyendo el mineral que podría haber sido cualquiera de soplado por el viento, o transportado en vehículos con neumáticos o los zapatos de los científicos.

“El hecho de que nos encontramos los antiguos circones en el rock (6 millones de años de edad, traquita), corrobora el estudio previo y refuta cualquier sugerencia de, circones onda-transportados o piedra pómez-techo elevado por el viento para explicar los resultados anteriores,” dice Ashwal.

Los investigadores confirman la existencia de un "continente perdido" en virtud de Mauricio
Cristales de tamaño variable de feldespato alcalino como el grande blanca en la parte inferior izquierda se alinean mediante flujo magmático. Un gran cristal de circón aparece como el grano de colores brillantes apenas a la derecha del centro. Crédito: Universidad de Wits

Ashwal sugiere que hay muchas piezas de diversos tamaños de “continente sin descubrir”, colectivamente llamados “Mauritia”, que se distribuyen en el Océano Índico, dejados por la ruptura de Gondwana.

“De acuerdo con los nuevos resultados, esta ruptura no se trataba de una división sencilla del antiguo supercontinente de Gondwana, sino más bien, un astillamiento complejo se llevó a cabo con fragmentos de corteza continental de tamaños variables a la deriva dentro de la cuenca del Océano Índico en evolución “.

gondwanaland

Gondwana es un super-continente que existió hace más de 200 millones de años y contiene rocas de hace 3,6 millones de años, antes de que se divide en lo que ahora son los continentes de África, América del Sur, la Antártida, India y Australia. La escisión se produjo debido al proceso geológico de las placas tectónicas. Este es el proceso en el que el está en movimiento continuo, y se mueve entre 2 cm y 11 cm por año. Continentes montan en las placas que conforman el fondo del océano, lo que hace que el movimiento de los continentes.

Explorar más: las partículas raras dan indicio de la antigua Tierra

Más información: Nature Communications , nature.com/articles/doi:10.1038/NCOMMS14086

Read more at: https://phys.org/news/2017-01-lost-continent-mauritius.html#jCp

Algunas islas comenzaron en las regiones de diamantes, y ello en virtud de los continentes, dicen los geoquímicos.

Algunas islas comenzaron en rombo GeologyPage
Los autores de un nuevo estudio creen que las materias primas para los diamantes y ciertas islas oceánicas inusuales proceden de los mismos lugares. De derecha a izquierda: 1) subducts corteza oceánica en el manto de tierra profunda debajo de un continente; 2) la corteza rica en carbono interactúa con, y se altera, la raíz continental; 3) parte de la raíz alterado deja y se hunde hasta el límite manto / núcleo; 4) el material se recogió en una columna caliente que se eleva de nuevo a la superficie; 5) la columna de humo entra en erupción desde debajo del fondo del mar para formar islas. Los científicos estiman que el proceso puede tardar 2,7 mil millones de años. Crédito: Y. Weiss y otros, Nature 2016.

Las materias primas de algunas islas volcánicas son moldeadas por algunos de los mismos procesos que forman los diamantes profundas debajo de los continentes, según un nuevo estudio. El estudio afirma que el material de la formación de diamante regiones trayectos casi hasta el núcleo de la tierra y de vuelta hasta formar dichas islas, un proceso que podría tomar dos mil quinientos millones de años o más largo más de la mitad de toda la historia de la tierra. La investigación desafía algunas nociones predominantes sobre el funcionamiento de la tierra profunda, y sus conexiones con la superficie. El estudio, dirigido por investigadores del Observatorio de la Tierra Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia, aparece esta semana en la revista científica Nature.

De acuerdo con la teoría de la tectónica de placas, los científicos creen que muchas islas lejos en los océanos son el producto de las manchas del manto penachos en caliente de material que brota de la vasta región por debajo de la corteza delgada de tierra para entrar en erupción en el suelo marino. Los ejemplos incluyen las cadenas de Hawai y Galápagos.Prevalece el pensamiento dice que la materia prima es la corteza oceánica reciclada hecha de basalto de roca volcánica que ha sido empujadas hacia abajo, o subducidos, bajo las rocas más ligeras de los continentes. Este material se considera entonces a hundirse en la medida de hasta 1.800 millas hasta la frontera del manto con el núcleo de la Tierra, y luego subir de nuevo hacia arriba.

El nuevo estudio deja esta historia básica intacta, pero añade un capítulo fascinante para algunas lavas con composiciones peculiares conocidos como “HIMU”, que significa alta μ, las letras griegas geoquímicos utilizan como forma abreviada de la proporción de uranio para conducir. Las rocas sólidas de los continentes se pegan en el manto como dientes fijados en las encías. Delgada corteza oceánica en subducción debajo de ellos a menudo arrastra a lo largo de piedra caliza rica en carbono, un fondo oceánico roca sedimentaria común. Una vez cerca de las raíces continentales, algunos de que el carbono es expulsado como un fluido, la interacción y la alteración de las rocas allí. Un centenar de millas o más abajo, este proceso forma de diamante, una forma cristalina pura de carbono que a veces llega a la superficie en los rápidos, las erupciones explosivas. El nuevo estudio indica que los trozos de raíces alteradas también pueden dejar y fregadero, para luego volver a surgir como parte de una erupción isla de formación.

La clave del hallazgo: una conexión entre la química de pequeños trozos de fluidos ricos en carbono, o inclusiones, atrapados dentro de los diamantes, y el de las lavas que forman las islas HIMU. inclusiones de diamante comprenden el líquido rico en carbono original de la que cristalizó el diamante, y este fluido contiene docenas de otros elementos que forman patrones de abundancia característicos. Una característica definitoria de los fluidos: una alta proporción de calcio y aluminio. En las islas estudiadas, los investigadores encontraron igualmente elevadas proporciones de calcio-aluminio-a en olivino, un mineral que cristaliza a partir de los magmas. Los investigadores compararon los patrones de abundancia de otros 28 elementos en las lavas, a partir de cesio a lutecio, y encontraron que los patrones también coincidían con las inclusiones dentro del diamante. La conclusión: los diamantes y las lavas vinieron de la misma materia. “No es todos los días que las nuevas observaciones nos obligan a replantear por completo un concepto que ha sido aceptada durante décadas”, dijo el coautor Cornelia clase, un geoquímico Lamont-Doherty.

“Los elementos traza son las huellas dactilares de los procesos geológicos”, dijo el autor principal Yaakov Weiss, un geoquímico Lamont-Doherty que estudia inclusiones de diamante. “El eslabón clave es que los fluidos ricos en carbono en los diamantes que se formaron 100 millas por debajo de la superficie y magmas que brotó de 1.800 millas abajo tienen las mismas firmas químicas únicas. Podemos mirar a los diamantes como cápsulas del tiempo, como mensajeros de un lugar que no tienen otra manera de ver. “Weiss año pasado publicó un estudio que concluye que las inclusiones mostraron antigua del agua de mar estuvo involucrado en la formación de algunos diamantes.

Los científicos analizaron las lavas HIMU de las islas Cook-Austral en el sur del Pacífico, y la isla de Gran Comora, en el Océano Índico. La mayoría de las muestras fueron tomadas por el coautor Takeshi Hanyu de la Agencia Japonesa de Ciencias Marinas y Tecnología, que ha estudiado previamente las rocas Cook-Austral. (Otra isla HIMU, que el equipo no estudiar, es del Océano Atlántico Santa Elena, donde Napoleón fue encarcelado después de su caída.) Todas estas islas se formó hace 20 millones de años más o menos, lo que significa que mientras que ellos mismos son geológicamente jóvenes, su material de origen es muy antiguo.

Los resultados se ven reforzadas por la investigación previa de otros que muestran que las inclusiones de diamante y HIMU lavas ambos contienen combinaciones únicas de isótopos de azufre elemento que eran comunes en la atmósfera de la tierra antes de hace 2 millones de años, después de lo cual la respiración de algas fotosintéticas causó oxígeno a acumularse en el aire. Esto demuestra que el material para las dos diamantes y lavas HIMU vino de la superficie hace mucho tiempo.

“La idea de que el manto subcontinental contribuye de manera significativa a plumas del manto ha existido durante más de 30 años, pero nunca encontrado aceptación general”, dijo el coautor Steven Goldstein, también geoquímico de Lamont-Doherty. “Si bien esto no es probable que la última pieza del rompecabezas HIMU, que señala un cambio importante en nuestro punto de vista de la dinámica de tierras profundas.”

Una cosa que el estudio no sugiere: que los diamantes pueden ser encontrados en las islas oceánicas. Podrían haber estado presente en la raíz continental en el inicio de su viaje, pero habrían sido destruidos a lo largo del camino.

Referencia:
Yaakov Weiss y otros, nuevas piezas clave del rompecabezas HIMU de olivinos e inclusiones de diamante, Nature (2016). DOI: 10.1038 / nature19113

Read more : http://www.geologypage.com/2016/09/islands-started-diamond-bearing-regions-continents-geochemists-say.html#ixzz4SSzRQe5Q

Expedición al cráter de Chicxulub revela secretos de la Tierra

Cráter resultado del impacto del asteroide que desapareció a dinosaurios, es un registro de la evolución de la Tierra y la vida, dicen investigadores.

Expedición al cráter de Chicxulub revela secretos de la Tierra
Revista Science

Los resultados de la Expedición 364 al centro cráter Chicxulub, arrojaron evidencias sobre cómo se forman los anillos de picos y la compleja dinámica de los impactos de los asteroides, resultados que fueron publicados en artículo The formation of peak rings in large impact craters en la revista Science.

En conferencia de prensa,  en Ciudad Universitaria, el investigador Jaime Urrutia Fucugauchi, del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) detalló la importancia de esa depresión como una de las pocas estructuras del planeta que contienen “buena parte del registro de la evolución de la tierra y de la evolución de la vida”.

El impacto de un asteroide, ocurrido hace 66 millones de años, dejó un cráter de 200 kilómetros de diámetro que se encuentra enterrado, en la plataforma carbonatada de Yucatán, y “es el elemento tectónico que está relacionado con el origen del Golfo de México y del Mar Caribe”, expuso.

Lee: Inicia expedición a cráter de asteroide en Yucatán

El especialista indicó que dicho impacto “causó una serie de efectos a nivel global en la tierra, afectando los sistemas de soporte de vida y ocasionando la extinción de un grupo bastante grande de especies, alrededor de 75 por ciento de especies, incluyendo a los dinosaurios”.

El investigador comentó que ante los elevados costos que implican las perforaciones, es necesario hacer estudios precisos, pero desde principios de los años 90 se han programado perforaciones “en las diferentes estructuras del cráter”.

Hasta el momento, se llevan excavados más de 13 pozos, que se suman a los realizados durante exploraciones petroleras en la Península de Yucatán, y se espera seguir las excavaciones en ese sitio, añadió el también presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).

Te puede interesar: Chicxulub: El misterio tras la extinción de los dinosaurios

Esta reciente perforación, denominada Expedición 364 al centro del cráter, contó con apoyo del buque Justo Sierra de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y fue integrada por un grupo internacional de 17 países.

Expedición al cráter de Chicxulub revela secretos de la Tierra
Science

“Somos 32 científicos, de los cuales solamente 12 estuvimos a bordo” en la plataforma de perforación, agregó Ligia Pérez Cruz, también del Instituto de Geofísica de la UNAM.

La investigadora destacó que en esta plataforma se ubicaron laboratorios para analizar las rocas y realizar estudios de geoquímica, petrofísica y paleontología, entre otros.

Detalló que con las muestras obtenidas de esta perforación de mil 500 metros se cumplieron los objetivos esperados, como encontrar la capa del impacto aproximadamente de 650 a 800 metros, así como la que se había formado postimpacto.

Por si no lo viste: El segundo meteorito más grande en la Tierra está en Argentina

Asimismo, que “en alguna parte íbamos a observar cierto tipo de estructuras que nos indicaban periodos geológicos, y después el impacto y cómo podría ser el basamento”, entre otros objetivos del estudio.

Las muestras obtenidas, que sumaron más de seis toneladas de material, se llevaron a Houston, Texas, donde se les realizó una tomografía computarizada que permitió caracterizarlos y ver los cambios de la litología, indicó la especialista.

En este sentido, Urrutia Fucugauchi detalló que “el resultado permitió hacer un modelo de simulación de cómo se forma el cráter completo y como se forma en particular el anillo de picos”.

De manera que entre los resultados reportados en la revista Science está la formación de ese “anillo de picos” que “son rocas que vienen de muy profundo, a más de 20 kilómetros, el impacto las levanta y esto nos marca que es lo que forma esta cadena de montañas”, en el sector central del cráter, explicó.

El experto recalcó que el estudio también contribuyó a entender el comportamiento de la roca durante ese hecho, lo que “abre muchas otras líneas de investigación”.

Los científicos explicaron que dentro de los objetivos del proyecto también se encuentra el estudio de cómo se recuperó la vida después del impacto; eso vendrá en una siguiente fase de investigación.

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